​Bajo la sombra herida de la selva,
se cruzaron el rastro y la mirada;
él, con el arco tenso en la alborada,
ella, una sombra de azabache bella.
​No hubo disparo, el arma cayó al suelo,
la fiera abrió su pecho a la caricia;
nació un amor de fuego y de delicia,
un pacto herético entre el cazador y el cielo.
​Pero el amor no cambia los colmillos,
ni olvida el cazador su herencia armada;
un abrazo se volvió una estocada,
y el golpe del instinto apagó brillos.
​Se hirieron con la fuerza del instinto,
sangraron por amarse a contraviento;
la fiera huyó rugiendo su lamento,
y él se quedó atrapado en su laberinto.
​Hoy los separa el bosque y lo no entendido,
dos almas que se queman en la ausencia:
ella es la noche oscura, él es el día,
dos mundos que deshace su porfía.
-
Autor:
Pantera Negra 🌑 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de junio de 2026 a las 04:34
- CategorÃa: Sin clasificar
- Lecturas: 2
- Usuarios favoritos de este poema: El desalmado

Offline)
Comentarios1
Hermoso poema con hermosas metáforas. A través de la alegorÃa del cazador y la fiera, has hecho una bella reflexión sobre el instinto, la imposibilidad de cambiar la esencia propia y el dolor de la separación. Gracias por compartirlo...
Un cordial saludo.
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. RegÃstrate aquà o si ya estás registrad@, logueate aquÃ.