La moneda bajo la lengua.
Nacieron mercaderes junto al camino.
Pesaban juramentos en balanzas de estaño.
Intercambiaban nombres por refugios.
Vendían retratos de sí mismos.
La multitud aplaudía cada trueque, creyendo que nada se perdía.
Hubo quien vio otra cosa,
un objeto oculto detrás de los dientes.
No brillaba,
no otorgaba privilegios,
tampoco abría portones,
permanecía allí.
Pasaron inviernos sobre los techos.
Los heraldos cambiaron de bandera.
Las plazas aprendieron consignas nuevas.
Muchos regresaron cubiertos de prestigio.
Traían cofres, sellos, escoltas.
Llevaron al matadero
aquello que los miraba desde dentro.
Sin embargo, al cruzar los umbrales, algo faltaba,
las sombras de sus pasos llegaban incompletas,
como si hubiesen dejado una vértebra en cada pacto.
Otros eligieron la intemperie.
Nadie escribió sus gestas.
Ningún coro conservó memoria.
Aun así permanecieron enteros.
Hay árboles que conocen ese principio:
no negocian con la tormenta.
Pierden ramas.
La corteza se desprende.
Se acorta su sombra.
Jamás las raíces.
Las coronas también se hunden.
La sal reina sobre los tronos.
El musgo se alimenta de las estatuas.
Ninguno volvió entero,
su sitio quedó ocupado.
No por un enemigo,
mucho menos por el tiempo.
Por una ausencia con su rostro.
Cuando profanaron el cuerpo del último rey, buscando el origen de su caída, hallaron intacta cada costilla, cada órgano, cada hueso.
Excepto aquello que había vendido.
xElthan.
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Autor:
Elthan (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de junio de 2026 a las 00:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Poesía Herética, Salvador Santoyo Sánchez, Osler Detourniel, Sheilo Sanz, alicia perez hernandez, Tommy Duque

Offline)
Comentarios1
Creo que tu poema al final habla de conservar la dignidad.
Muchos regresaron cubiertos de prestigio.
Traían cofres, sellos, escoltas.
Pero a cambio de que ?
Conviene conservar el honor, como el árbol, que sus raíces están ocultas, pero se sostiene .
Saludos poeta amigo Elthan
La moneda bajo la lengua puede interpretarse como la decencia, la integridad, la honestidad intelectual, la dignidad, la conciencia moral o la fidelidad a uno mismo. No se restringe a una sola palabra ni a una interpretación fija.
Principalmente, la entiendo como una decencia esencial: aquello que impide que una persona se traicione a sí misma para obtener beneficios.
En mi visión de la existencia, Salvador, la decencia no es perfección; es mantener cierta rectitud incluso sabiendo que el mundo no la recompensa.
Suelo decir que las palabras tienen valor cuando están respaldadas por actos. Desde esa perspectiva, la indecencia no sería necesariamente romper una norma social, sino fingir una virtud que no se posee o traicionar aquello que se afirma defender.
Saludos a ti.
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