La moneda bajo la lengua.
Nacieron mercaderes junto al camino.
Pesaban juramentos en balanzas de estaño.
Intercambiaban nombres por refugios.
Vendían retratos de sí mismos.
La multitud aplaudía cada trueque, creyendo que nada se perdía.
Hubo quien vio otra cosa,
un objeto oculto detrás de los dientes.
No brillaba,
no otorgaba privilegios,
tampoco abría portones,
permanecía allí.
Pasaron inviernos sobre los techos.
Los heraldos cambiaron de bandera.
Las plazas aprendieron consignas nuevas.
Muchos regresaron cubiertos de prestigio.
Traían cofres, sellos, escoltas.
Llevaron al matadero
aquello que los miraba desde dentro.
Sin embargo, al cruzar los umbrales, algo faltaba,
las sombras de sus pasos llegaban incompletas,
como si hubiesen dejado una vértebra en cada pacto.
Otros eligieron la intemperie.
Nadie escribió sus gestas.
Ningún coro conservó memoria.
Aun así permanecieron enteros.
Hay árboles que conocen ese principio:
no negocian con la tormenta.
Pierden ramas.
La corteza se desprende.
Se acorta su sombra.
Jamás las raíces.
Las coronas también se hunden.
La sal reina sobre los tronos.
El musgo se alimenta de las estatuas.
Ninguno volvió entero,
su sitio quedó ocupado.
No por un enemigo,
mucho menos por el tiempo.
Por una ausencia con su rostro.
Cuando profanaron el cuerpo del último rey, buscando el origen de su caída, hallaron intacta cada costilla, cada órgano, cada hueso.
Excepto aquello que había vendido.
xElthan.
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Autor:
Elthan (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 4 de junio de 2026 a las 00:22
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 33
- Usuarios favoritos de este poema: Salvador Santoyo Sánchez, Osler Detourniel, Sheilo Sanz, alicia perez hernandez, Tommy Duque, Una voz, Daniel Omar Cignacco, Javier Julián Enríquez, El Hombre de la Rosa, ghoel, Éusoj Nidlaj, Llaneza, El desalmado, Nelly Cevallos - Liora, Mª Pilar Luna Calvo, Maby De los Peña, Emilia🦋, India De La Puente

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Comentarios6
Creo que tu poema al final habla de conservar la dignidad.
Muchos regresaron cubiertos de prestigio.
Traían cofres, sellos, escoltas.
Pero a cambio de que ?
Conviene conservar el honor, como el árbol, que sus raíces están ocultas, pero se sostiene .
Saludos poeta amigo Elthan
La moneda bajo la lengua puede interpretarse como la decencia, la integridad, la honestidad intelectual, la dignidad, la conciencia moral o la fidelidad a uno mismo. No se restringe a una sola palabra ni a una interpretación fija.
Principalmente, la entiendo como una decencia esencial: aquello que impide que una persona se traicione a sí misma para obtener beneficios.
En mi visión de la existencia, Salvador, la decencia no es perfección; es mantener cierta rectitud incluso sabiendo que el mundo no la recompensa.
Suelo decir que las palabras tienen valor cuando están respaldadas por actos. Desde esa perspectiva, la indecencia no sería necesariamente romper una norma social, sino fingir una virtud que no se posee o traicionar aquello que se afirma defender.
Saludos a ti.
Exacto, tienes razón.
En nuestro mundo poco a poco va muriendo esa congruencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
Los valores morales, parece ser ficción en vez de realidad.
Muy buen tema amigo Elthan. Saludos cordiales
Estimado poeta Elthan, tomo tu poema con la ambigüedad de la metáfora mítica y simbólica.
Creo que en resumen tratas de destruir el prejuicio de valorar lo que no vale, y vender el alma por ello, pero yo solo soy un siervo que trata de usar palabras parafraseando para explicar tu poema. Que sean las palabras de Dios que hablen:
"Pues ¿qué provecho obtendrá un hombre si gana el mundo entero, pero pierde su alma? O ¿qué dará un hombre a cambio de su alma?"
Si bien esos reyes venden su alma o venden a quienes aman, me hace pensar allí en que Jesús fue vendido sin causa y traicionado. Más se sabe como continua esa historia. Él vive para siempre y es Rey de Reyes.
A esas advertencias me dirigen el núcleo de tu pensamiento, y a permanecer hasta las últimas consecuencias defendiendo la verdad frente a lo que tu poema llama "La Tormenta"
Gracias por el poema, te leo poeta. Paz.
Dios te bendiga.
Una Voz. Entiendes el conflicto central (valor interno vs éxito externo). Este poema deja un espacio simbólico abierto, así cada persona que lea, activa un marco previo, con el sistema de sentido que ya tiene más disponible en su cabeza o su ser.
Tradicionalmente, una moneda bajo la lengua o en la boca remite al pago para cruzar al otro mundo. Aquí el símbolo es transformado. La moneda ya no es un objeto económico, sino una representación de aquello que posee un valor imposible de tasar: conciencia, dignidad, principio, decencia o identidad esencial.
En este mundo casi todo se ha vuelto intercambiable. No venden bienes materiales: más bien la identidad, lealtad y autenticidad.
La humanidad festeja los intercambios: la corrupción del principio no es condenada socialmente; muchas veces es premiada.
Si bien tener decencia, mantener coherencia entre lo que eres y haces no garantiza el reconocimiento externo, evita la mutilación interior.
Saludos a ti.
Gracias por compartirlo, mi querido amigo poeta. Me ayuda bastante en mi razonamiento. Saludos cordiales y un abrazo.
Me alegra saber que te resultó útil, estimado. Suele suceder que la poesía intenta hacer preguntas más que entregar respuestas.
Saludos a ti.
Genial tu hermoso poema estimado poeta y fiel amigo Elthan
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Como suele suceder, agradecido, estimado Hombre de la Rosa.
Saludos a ti.
Un rey muere con el cuerpo intacto, salvo lo que había vendido: su esencia o alma, origen de su caída...
y a seguir sumando.
A seguir sumando. Por eso el cadáver conserva cada hueso. Lo que falta no pertenece a la anatomía.
Hay ausencias que pesan más que una herida y ventas cuyo precio se sigue pagando mucho después de haber cobrado la moneda.
Saludos a ti.
Elthan, tu poema construye una reflexión poderosa sobre el precio de la renuncia a uno mismo. A través de un lenguaje simbólico y de imágenes de gran fuerza evocadora, el texto cuestiona aquello que se sacrifica en nombre del reconocimiento, la seguridad o el prestigio.
Me resultaron especialmente significativas imágenes como «vendían retratos de sí mismos», «como si hubiesen dejado una vértebra en cada pacto» o esa conmovedora afirmación de que algunos, aun en la intemperie y sin testigos de sus gestas, «permanecieron enteros». Hay una mirada lúcida sobre la integridad y sus costos, sostenida con coherencia desde el inicio hasta ese cierre que deja resonando una ausencia imposible de reparar.
«Excepto aquello que había vendido» es un remate sobrio y contundente, porque desplaza la pérdida hacia un territorio más profundo que el cuerpo o la memoria: aquello que constituye el núcleo mismo de lo que somos.
Gracias por compartir un texto que invita a reflexionar sobre la identidad, la dignidad y las negociaciones silenciosas que acompañan el tránsito humano.
— LIORA
El mundo suele recompensar muchas cosas; no siempre recompensa la rectitud. Por eso me interesaba más la figura de quienes permanecen enteros que quienes triunfan. No porque sean héroes, sino porque conservan algo que no admite reemplazo una vez perdido.
La pérdida más grave no es aquello que nos arrebatan, sino aquello que entregamos voluntariamente creyendo que el intercambio nos favorece. El tiempo suele encargarse de mostrar la diferencia.
Tu lectura ha señalado con precisión ese aspecto.
Saludos a ti Liora.
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