A veces quisiera que me abraces. No importa lo que dure. Soy como un hijo de tus brazos y no conozco otra casa.
Fui por el mundo reconociéndote mal: en todos los brazos que te siguieron busqué los tuyos, en todos los besos tu boca y en cada mirada tus ojos.
Cada día fue cambiar de vereda para escaparme de vos, desde que no me quisiste. No lo bastante para darme tu vida.
Pero viniste. Y eso es lo que le perdono al olvido.
Entraste a la noche, a su boca negra, sin preguntar, sin ser mía, sabiéndome tuyo, viniste con las manos abiertas a juntar lo que queda después de un derrumbe.
Esa noche fuiste otra vez mi metro cuadrado de mundo. Afuera todo era ceniza, o viento, o nada. Adentro, mi sombra hecha pedazos aprendía el lugar donde caer para siempre.
Tomaste lo que quedaba de mi corazón como se recoge algo inútil del suelo, una cosa con la que ya nadie puede, y ahí se quedó: clavado en la tibia cruz de tus brazos.
Y nunca volvió conmigo.
Todavía quisiera que me abraces. No importa lo que dure, no importa quiénes somos ahora, me alcanza un instante para ir a buscarme
dentro de tu abrazo.
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Autor:
Eduardo Villacal (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 3 de junio de 2026 a las 18:51
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 40
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, racsonando, Carlos Baldelomar, Sheilo Sanz, Nelly Cevallos - Liora, Mauro Enrique Lopez Z., Maby De los Peña, Daniel Omar Cignacco
- En colecciones: Uno.

Offline)
Comentarios1
Dentro del abrazo una poesía hermosa.
Te invito sin compromiso a leer el mío.
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-829160
Gracias Daniel. Te leo.
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