Perra de costilla

Antonio Portillo



 

La angustia no me elige.  
No me pide permiso  
ni me anuncia su hora.  
Tampoco me abandona.  
No se cansa de mí  
ni se apiada del alba.  
Pero crece conmigo.  
Se enrosca en la garganta,  
me explica lo peor,  
me traduce la noche  
y a veces  
me deja la lengua de plomo.

No siempre la distingo.  
A veces la tomo por hambre,  
por ese hueco que pide pan  
y solo traga aire.  
No le he pedido tregua,  
porque pedir sería  
suponer que me escucha.  
Y no.  
No me escucha.  
Me habita.

Hay días en que es piedra,  
un lastre que no duerme.  
Y otros…  
en que es aguja fina  
que me recuerda  
que aún tengo nervios.

He querido arrancarla,  
abrirme en dos,  
sangrarla.  
Pero es perra fiel  
de mi costilla,  
como vuelven las infecciones  
que el cuerpo no resuelve.

Así que me desgasto.  
No le cedo,  
pero tampoco gano.

Y cae.  
Lo que pesa en la lluvia  
no viene a limpiarte.  
A veces  
solo empapa  
para que no olvides  
que te estás hundiendo.

 

Antonio Portillo Spínola ©️ 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.