Cuánta bondad, Señor, para el perdido,
nunca agotaste tu paciencia en él;
le retiraste el mal sentir a hiel
cuando venía a ti arrepentido.
Por tanto bien fue el mundo conmovido:
permaneciste a tu palabra fiel
al tornar el desierto en un vergel
para esperanza del varón caído.
La mayor gracia fue hacia el final:
vida hermosa por siempre en tu presencia
y un contento creciente cada día.
Tu bendición nos diste en torrencial
al construir en el aire una inminencia
de amor y blancas alas de alegría.
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Autor:
Enrique Fl. Chaidez (
Offline) - Publicado: 31 de mayo de 2026 a las 01:58
- Categoría: Religioso
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, El Hombre de la Rosa, Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo

Offline)
Comentarios1
Un placer leler sus bellas palabras versadas con arte poetico y talento personal estimado poeta y amigo Enrique
Saludos españoles de Críspulo
El Hombre de la Rosa
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