Bajo la luz de aquella fiel farola,
su rayo de oro disipó la bruma,
y en el silencio que la noche suma,
el alma nuestra se quedó muy sola.
Tu rostro, dibujado por la llama,
tenía el brillo de un lucero tierno;
allí logramos helar el invierno
y convertir el frío en tibia cama.
La noche fue testigo de la cita,
el místico rincón guardó el exceso,
mientras la magia de aquel primer beso
dejó una huella que jamás se quita.
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Autor:
Ave clara de Paso (
Offline) - Publicado: 30 de mayo de 2026 a las 01:37
- Categoría: Amor
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Lualpri, Mario Rodolfo Poblete Brezzo., Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
Lindos tus versos, Rima y Métrica...Eres muy buena...
Bienvenida.
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