Buen día, te dije,
cuando amanecí entre tus sombras,
¡qué hermoso día!
no sé si dormías
o si eras el brillo que me inventaba.
Me vestí como pude
y fui por una hogaza de pan.
Sé que te encantan las tostadas.
- ¿Cómo anda el señorito?
- ¡Qué temprano esta mañana!
Me sonrió doña Paula.
- ¿Lo de siempre?
Sí, por favor, respondí,
y su mirada me untó de ternura,
como si el pan llevara su propio milagro.
Ochenta y tres pasos contados,
como quien mide la distancia
entre la costumbre y la esperanza.
Volví como rayo,
abrí las ventanas,
la brisa traía jazmines.
- Amor, ¿vas a querer miel o manteca?
quise preguntarte,
pero temí despertarte,
e improvisé todo el acto.
El aroma a café inundaba el cielo,
aunque más no sea
el cielo raso del departamento.
El pan recién horneado
se doraba como piel al sol de verano.
Lista una lágrima, sin azúcar,
sé que lo tomás amargo,
y sin recuerdos.
Cae el mantel
con la suavidad del rocío sobre la mesa,
y aunque libró mil batallas
aún se disfraza de capa
para derrocar villanos imaginarios.
Dos tazas dialogan en secreto,
la azucarera introvertida apenas escucha,
los individuales se fascinan
con la luz que las cucharas reflejan en las paredes,
y la manteca insiste con que prefiere el invierno.
Cuando todo estuvo dispuesto,
corrí a despertarte.
- ¡Amor, todo está servido!
Pero hallé silencio,
y maldigo mi suerte,
cuando al fin entiendo
que ya no estamos,
que ya te has ido.
-
Autor:
Espantapájaros (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de mayo de 2026 a las 11:56
- Comentario del autor sobre el poema: Ochenta y tres pasos es un poema narrativo e íntimo que convierte la rutina matinal en un ritual cargado de ternura y ausencia.
- Categoría: Surrealista
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Mª Pilar Luna Calvo, Sheilo Sanz, Antonio Pais
- En colecciones: Existenciales y cósmicos..

Offline)
Comentarios1
Un poema buenísimo, felicidades.
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