LA LEYENDA DEL DUENDE VACILÓN

Rafael Perez Ortola

No crean, no.

El origen se pierde

En honduras

De luengas trochas.

 

Sobre verdes valles

Caminaba ligero,

Entre hierbas

Y manantiales

 

Duras rocas

Miraban a las cumbres,

Dejaban al duende

Absorto.

 

Proseguía por

Desfiladeros angostos.

De paredes recias

Con altas claridades.

 

Le trabaron

Torrentes fríos

Y aguas cálidas.

Con humedales cenagosos.

 

Confuso,

Sin nombre

Ni rostro.

Alcanzó a ver

Luces estrelladas

En la limpieza

Del horizonte.

Comentarios +

Comentarios2

  • El Hombre de la Rosa

    Un placer leler sus bellas palabras versadas con arte poetico y talento personal estimado Rafael POerez Ortola
    Saludos españoles de Críspulo
    El Hombre de la Rosa

    • Rafael Perez Ortola

      Celebro con el mejor espíritu, los amables comentarios españoles y poéticos del amigo Críspulo.
      Un abrazo.

    • Nelly Cevallos - Liora

      Rafael,

      En tu poema encuentro una travesía que avanza desde el paisaje hacia una dimensión más interior. El recorrido por valles, desfiladeros, torrentes y humedales no se queda en la descripción del entorno, sino que termina reflejando un proceso de transformación del propio caminante.

      Me pareció especialmente sugerente ese cierre donde, después de perder nombre y rostro, la mirada alcanza la limpieza del horizonte. Es una imagen que resignifica todo el trayecto anterior y deja al lector con una sensación de apertura más que de conclusión.

      Gracias por compartir tu escritura.

      Recibe un cordial saludo.

      — LIORA

      • Rafael Perez Ortola

        Agradezco tu visita y certero comentario en esa línea de la nitidez de los horizontes.
        La apertura es la clave para poder detectar el lastre que enturbia las ideas.
        Saludos cordiales, Liora.



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