Rafael Perez Ortola

LA LEYENDA DEL DUENDE VACILÓN

No crean, no.

El origen se pierde

En honduras

De luengas trochas.

 

Sobre verdes valles

Caminaba ligero,

Entre hierbas

Y manantiales

 

Duras rocas

Miraban a las cumbres,

Dejaban al duende

Absorto.

 

Proseguía por

Desfiladeros angostos.

De paredes recias

Con altas claridades.

 

Le trabaron

Torrentes fríos

Y aguas cálidas.

Con humedales cenagosos.

 

Confuso,

Sin nombre

Ni rostro.

Alcanzó a ver

Luces estrelladas

En la limpieza

Del horizonte.