No crean, no.
El origen se pierde
En honduras
De luengas trochas.
Sobre verdes valles
Caminaba ligero,
Entre hierbas
Y manantiales
Duras rocas
Miraban a las cumbres,
Dejaban al duende
Absorto.
Proseguía por
Desfiladeros angostos.
De paredes recias
Con altas claridades.
Le trabaron
Torrentes fríos
Y aguas cálidas.
Con humedales cenagosos.
Confuso,
Sin nombre
Ni rostro.
Alcanzó a ver
Luces estrelladas
En la limpieza
Del horizonte.