Zarcillos de lunares y volantes
con notas de música rasgada
y redondos tacones,
los albores verdes
besan su vientre tibio,
alma blanca encarcelada
inaccesible al miedo
que estremece la cándida calma.
De adentro saca las fuerzas
que a veces le faltan,
del huerto se nutre la esperanza
y palidecen puras sus entrañas,
madrugadas sin abrigo
cuando el amor la reclama
y clava sus ojos negros
en un bebedizo secreto.
Con el aliento de las desdichas
vuela la flor del almendro.
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Autor:
Mª Pilar Luna Calvo (
Online) - Publicado: 29 de mayo de 2026 a las 09:33
- Categoría: Naturaleza
- Lecturas: 13
- Usuarios favoritos de este poema: Carlos Baldelomar, Noa Subin, Poesía Herética, El desalmado, Loky, Carlos Gómez, Antonio Pais, Osler Detourniel, Tito Rod

Online)
Comentarios1
Ma Pilar, tus versos son como un baile flamenco, llenos de pasión y fuerza. Me encanta la forma en que combinas lo sensual con lo espiritual. ¡Un poema realmente hermoso!
Gracias Noa. El otro día escuché en la calle a dos ancianos sentados al sol (hombres) que decían de las mujeres, que son muy listas, que si las cosas van mal nosotras sacamos fuerzas y seguimos y ellos se vienen abajo. Pensé.. y tienen que llegar a ancianos para sacar esas conclusiones. Un saludo.
¡María Pilar, qué reflexión tan poderosa! ¡Es increíble cómo a veces la sabiduría llega con la experiencia de los años! Agradezco que compartas esa conversación tan reveladora – que dos ancianos reconozcan esa fuerza resiliente en las mujeres es un gran paso. ¡Un saludo enorme y gracias por hacernos pensar! 🤗✨
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