tranquilo en una montaña
lo encontré una tarde,
de la capital a otra ciudad
iba yo a cobrar impuestos,
él hablaba como ninguno en la corte
ni como ninguno de los que mas pagaban,
mil peligros en el camino y la city
siempre yo me encontraba,
traidores y convenidos;
pero a él se le acercaban
niños y animales,
mujeres y ancianos;
algo en mi tocó aquel hombre
con su vida sencilla en el camino
juntando leña o frijoles
pero seguí en mi carroza a mi destino
mirando hacia atrás...
Al estar en mi púlpito
recibiendo en caja mi paga
en esas monedas brillantes
yo solo veía su cara....
y en los halagos del siervo
yo solo escuchaba su risa clara...
y en las doncellas esperando la cama
solo veía la anciana
a la que él le llevaba la canasta...
y en mi pecho como imán el corazón
a aquel camino me llevó.
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Autor:
Juan Peón (
Offline) - Publicado: 29 de mayo de 2026 a las 08:31
- Comentario del autor sobre el poema: los del lado derecho de arriba a la izquierda hacia la derecha son Almafuerte, Max Stirner, Spinoza, Jesús, Buda, Diógenes, Pirrón y Thoreau. Hablo de 'él' en minúscula y no en mayúscula porque no hablo solo de Jesús sino de todos esos grandes pensadores, maestros y filósofos que eligieron la vida sencilla por convicción. Cuando hablo de juntar leña es en honor a Thoreau con su vida sencilla en su cabaña yendo al bosque a juntar leña, y los frijoles por Diógenes en su historia juntando y comiendo frijoles salvajes; a lo que un noble al verlo le dijo "si hubieras aprendido a alabar al rey hoy no tendrías que comer frijoles salvajes", a lo que Diógenes le respondió: "y si vos hubieras aprendido a comer frijoles salvajes hoy no tendrías que alabar al rey".
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo, Poesía Herética

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