Cuando llegue mi momento
no me vayan a llorar,
aunque quiera, lo lamento,
no me podré levantar.
Con mi efímera existencia
se irán también mis raíces,
recordando mi presencia,
quedarán las cicatrices.
Por favor, no lleven flores,
pronto van a marchitar,
estaré en sus corazones,
jamás los voy a olvidar.
Tampoco me guarden duelo,
ni recuerden mi semblante
no servirá de consuelo,
la vida sigue adelante.
Lo que en verdad es un hecho
es que es fugaz nuestro paso
rezo por no estar maltrecho
al arribar el ocaso.
Classman
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Autor:
Classman (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 29 de mayo de 2026 a las 08:13
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 53
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Farbeau, Mª Pilar Luna Calvo, Osler Detourniel, alicia perez hernandez, Scarlett-Oru, El Hombre de la Rosa, Violeta, Salvador Santoyo Sánchez, 🕯🙏🏻 María García Manero 🙏🏻🕯, Lualpri, Mauro Enrique Lopez Z., Éusoj Nidlaj, Enrique Fl. Chaidez, El desalmado, David Arthur, Sergio Alejandro Cortéz, Jaime Correa, RIVAS JOSE, Maby De los Peña, JUSTO ALDÚ, Daniel Omar Cignacco, Pedro Novoa Pavon Novoa, Nelly Cevallos - Liora

Offline)
Comentarios6
Muy buen poema. Refleja muy bien el final de una existencia; nuestra existencia.
Gracias compañero. Saludos
Un placer leler sus bellas palabras versadas con arte poetico y talento personal estimado Classman
Saludos españoles de Críspulo
El Hombre de la Rosa
Gracias Críspulo. Saludos
Y pensar que de eso no se salva nadie.
No hay letras más reales que las que aquí nos ofreces.
Saludos, Jesús, deseándote larga vida y mucha inspiración para seguir leyéndote.
Gracias Marinena. Feliz fin de semana
Buenas letras cual nos tienes acostumbrados, estimado amigo Classman.
Muchas gracias.
Un abrazo.
Gracias Luis. Un fuerte abrazo
Me sorprende hasta qué punto pueden llegar a confluir dos poetas:
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-822049
Un saludo.
No puedo abrirlo. Lo siento
No tiene importancia. Aquí te lo pego. Un saludo:
EL ÚLTIMO BRINDIS
El día en que, por fin, os abandone,
no espero que nadie lo lamente,
ni quiero sufrimiento por mi muerte,
o que mi ausencia el alma os desmorone.
No deseo frías lápidas ni flores,
ni un funeral que esté lleno de gente,
en su mayoría indiferente
a mis muchos y tremendos errores.
No quiero grandes lágrimas ni honores,
ni pretendo ser impertinente;
pero, si me ignoráis rápidamente,
podréis ahorraros muchos sinsabores.
Sabed que siempre seréis los mejores;
bajo el cielo de un sol reluciente,
vivid a cada instante plenamente
mientras este universo aún os asombre.
Quiero que olvidéis vuestros temores,
que celebréis la vida alegremente
y, con mi alma flotando en el ambiente,
hagáis un simple brindis en mi nombre.
Me iré luego como el sol cuando se pone;
en silencio, oculto de repente,
deseo entregarme a mi suerte
y que el amor, al fin, me perdone.
Permitidme que una cosa os implore:
cuando mi aliento ya no esté presente
y haya regresado hasta mi fuente
recitad esta poesía mediocre.
Totalmente cierto, ideas muy similares. Saludos
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