Cuando llegue mi momento
no me vayan a llorar,
aunque quiera, lo lamento,
no me podré levantar.
Con mi efímera existencia
se irán también mis raíces,
recordando mi presencia,
quedarán las cicatrices.
Por favor, no lleven flores,
pronto van a marchitar,
estaré en sus corazones,
jamás los voy a olvidar.
Tampoco me guarden duelo,
ni recuerden mi semblante
no servirá de consuelo,
la vida sigue adelante.
Lo que en verdad es un hecho
es que es fugaz nuestro paso
rezo por no estar maltrecho
al arribar el ocaso.
Classman