Carencia

Marie Paule

Carencia

Con latidos avaros mi corazón de plomo, desolado, mide la nada.


La sangre de alquitrán arrastra su pena, cerrando mi garganta.


Buscando tu tacto mis manos ciegas vibran en el vacío.

Mis labios están cosidos de tu silencio.


Ya no tiene piel mi carne desprotegida.

 

Retina estática, huérfana de luz...

Y sin siquiera pisar el suelo avanzan mis piernas de algodón.

 

Estoy embarazada de tu ausencia.

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  • JUSTO ALDÚ

    Tu ausencia no es sombra solamente,
    es un jardín sin lluvia ni rocío,
    un reloj que se duele lentamente
    mientras deshoja el tiempo su vacío.

    Pero aún en la noche más callada
    donde el alma parece estar desierta,
    hay una luz, Marie, delicada,
    como una rosa en la penumbra abierta.

    No dejes que el silencio te condene,
    ni que la pena cierre tus ventanas;
    hasta el invierno más cruel contiene
    la promesa secreta de mañanas.



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