azulado, con sus pálidos de azufre,
mientras el gato desliza su gargajo;
si en el infierno no se cuida al que sufre,
se cuida y da abrigo solo al ser de abajo,
con su carne blanca que le alumbra el tajo.
Con la llamarada animan al herido;
tras el gran grito, resuena el gemido:
la gran mano se clava en el espinal,
repartiéndonos frenesí visceral;
pues es la vida real y es tan...fatal.
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Autor:
Juan Muñoz (
Offline) - Publicado: 28 de mayo de 2026 a las 17:59
- Categoría: Gótico
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., alicia perez hernandez, ElidethAbreu, Carlos Baldelomar, Nelly Cevallos - Liora

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