Despedida

Dackel

Escribo para ti desde las estrellas, con la sórdida esperanza de que te detengas a atisbar.

Estoy lejos, donde no podrás divisarme, donde el viento me dejará de cortar y la sangre se congelará en mis sienes.

Mis huesos débiles flaquean ante el pasar de los días, y la melancolía, por siempre mi musa, será la causa de mi partida.

 

El mar acunará mi cuerpo como un amante olvidado y en el frívolo invierno acompañará mi despedida el ruiseñor con su canto.

Sólo entonces me permitiré visitarte y le agradeceré al ocaso que sea gentil cuando me despida.

Dormiré en tus brazos y me arrullaré con tu llanto cuando tu mirada rota se clave en mis pupilas.

Y la noche, taciturna, dejará a su paso un árbol con mis cenizas



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