El orgullo de los hambrientos.

Elthan

El orgullo de los hambrientos.

 

Bajo pantallas encendidas hasta el alba,
las mandíbulas rígidas corrigen gestos frente al vidrio,
aprenden a modular la tristeza para volverla mercancía,
en el patio el sauce inclina las ramas sobre metales saturados de insomnio,
como si se conociera desde siglos la vergüenza de necesidades.

 

Estatuas de sal coleccionan frases ajenas
igual que estampillas arrancadas de una nación inexistente,
las guardan bajo la lengua,
como credo las repiten antes de dormir,
esperando que esa mínima celebración remiende la intemperie,
aunque después desprecien a quienes les ofrecieron migajas.

 

Porque el orgullo moderno suele odiar aquello que lo alimenta.

 

La marabunta es el encuadre de una fotografía torcida.
Labios tensos.
Un agujero negro coronando el cenit.

 

En cafeterías iluminadas por neón titilante
discuten sobre autenticidad como actores exhaustos,
apenas alguien aparta la mirada
el pulso les cambia detrás de las muñecas.

 

Entonces sobreviene el teatro:
publicaciones redactadas como epitafios prematuros,
ojeras convertidas en ornamento cadavérico,
melancolías usadas igual que prendas elegantes,
vidas enteras reducidas a vitrinas donde cada herida debe parecer “estética”.
inclusive la caída digna de contemplación pública.

 

Sin embargo,
el descanso no consigue habitar.

He visto extraños personajes construir una muralla con ironías veloces,
por su limitación responder antes de comprender,
atacar para sacudirse el temblor,
convertir toda conversación en mecanismo defensivo,
como perros famélicos alrededor de un monolito cubierto de pantallas,
incapaces de admitir que únicamente pedían “cercanía”.

 

Más arriba, una constelación atraviesa la madrugada indiferente,
los trenes continúan desplazando trabajadores agotados,
las ventanas siguen encendiéndose una por una,
alguien vuelve a revisar su rostro antes de dormir,
esperando descubrir en los ojos propios alguna forma de permanencia,
algo que no dependa de extraños presionando un símbolo luminoso.



xElthan

Comentarios +

Comentarios6

  • El Hombre de la Rosa

    Preciadas y hermosas tus bellas letras estimado poeta y fiel amigo Elthan
    Saludos afectuosos desde el Norte de España
    El Hombre de la Rosa

    • Elthan

      Tus palabras, estimado, poseen la gentileza que te caracteriza.

      Se agradece. Es grato encontrar personas que aún conceden valor a las letras y a lo que ellas intentan transmitir.

      Saludos a ti.

    • Mario Rodolfo Poblete Brezzo.

      Parece alguna madrugada en el centro de Santiago, Elthan, algo que no me sorprendería.

      Que relato novelesco más criollo. Impecable de limpio. No diré más.

      Felicitaciones, Poeta Elthan.
      Mis respetos y un abrazo.

      • Elthan


        Mario, hay cierta territorialidad emocional, aunque no pensaba en un lugar específico al escribirlo, sí en ese hastío urbano y humano que termina apareciendo en muchas ciudades al mismo tiempo.

        En esta era moderna, necesitar cercanía o validación mientras se aprende a ocultarlo detrás de ironías, orgullo, agotamiento psicológico y exhibiciones teatrales parece ser pan de cada día.

        Saludos y un abrazo.

      • Daniel Omar Cignacco

        Un símbolo luminoso de poesía.
        Te invito sin compromiso a mi nuevo poema.
        https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-827330

        • Elthan

          Gracias por tu paso a mis letras.

          Saludos a ti.

        • Nelly Cevallos - Liora

          Elthan, gracias por estos versos. Hay en el texto una observación aguda de ciertas dinámicas modernas: la estetización de la herida, el mecanismo defensivo y esa búsqueda persistente de validación y permanencia. Gracias por compartir esa mirada.
          Saludos poeta.
          — LIORA

          • Elthan

            Gracias por la lectura Liora.
            Lo que señalas se cruza bastante con la intención del texto: ese “hambre” ya no se limita a lo material, sino que se desplaza hacia necesidades más invisibles como ser visto, reconocido o incluso recordado. El “orgullo” termina funcionando como una especie de fachada estética e irónica que intenta ocultar esa carencia sin resolverla.

            La paradoja de la época hiperconectada, donde la exposición constante no necesariamente se traduce en cercanía real. Más bien aparece una forma de aislamiento silencioso, atravesada por ansiedad afectiva y por la construcción de una identidad que vive mirando la propia imagen reflejada en otros.

            Saludos a ti.

          • Éusoj Nidlaj

            Profundo entendimiento. Muy fino. Saludos cordiales y un abrazo, mi querido amigo poeta.

            • Elthan

              Valoro tu lectura, estimado.

              Me alegra que haya encontrado en ti esa recepción tan cercana y atenta.

              Saludos a ti.

            • Luis Rayo

              Felicidades poeta, un poema que hace reflexionar.

              • Elthan

                Agradecido por tus palabras. Es importante compartir perspectivas y lograr que logren reflexionar.

                Saludos a ti.



              Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.