En estos momentos estoy fuera del país disfrutando con mi familia unas merecidas vacaciones.
No tengo tiempo para polémicas estériles y sin sentido. Si ud. va a comentar, hágalo sobre lo que escribo. No sobre lo que no está publicado. Muchas gracias.
Retumba el cuero bajo la neblina,
esta noche huele a ron y a sal marina;
Portobelo despierta en la colina
con una luna roja y clandestina.
Los viejos dicen, junto a la candela,
que el diablo baja al pueblo en madrugada;
trae negro relámpago en la espuela,
con carcajada rota y endiablada.
Le ponen una cruz sobre la frente,
mezclando agua bendita y aguardiente;
el tambor va latiendo lentamente,
dentro del pecho rebelde e insurgente.
Las máscaras parecen animales
paridos por un trueno en el manglar;
sus cuernos son puñales tropicales
que aprendieron del fuego y de la mar.
Las mujeres sacuden la cintura
como si hablaran lenguas ancestrales;
mientras va girando música oscura
debajo de los astros coloniales.
Un niño mira el rito desde lejos,
con miedo y fascinación entre dientes;
y ve sombras bailando en los espejos
del humo que emborracha los ambientes.
Entonces el demonio se arrodilla
frente al altar de un Cristo ennegrecido;
la multitud le escupe la mejilla
y el tambor abre un trueno estremecido.
Después lo bautizan entre canciones,
con risas, con sudor y con locura;
como si el pueblo, entre contradicciones,
quisiera exorcizar su noche oscura.
Porque en Panamá el mito nunca muere,
camina entre la pólvora y la espuma;
y el diablo, aunque la iglesia lo destierre,
siempre vuelve danzando entre la bruma.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026
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Autor:
JUSTO ALDÚ (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de mayo de 2026 a las 13:34
- Comentario del autor sobre el poema: El “Bautizo del Diablo” es una manifestación popular y afrodescendiente vinculada a las tradiciones congo de Portobelo, donde el teatro, la música y la danza se mezclan con símbolos religiosos y ancestrales. Dentro de estas celebraciones, el diablo representa fuerzas del desorden, la opresión o las tentaciones humanas, mientras el rito del “bautizo” funciona como una dramatización cargada de ironía, resistencia cultural y memoria histórica heredada de los pueblos afrocoloniales. Estas expresiones pueden apreciarse especialmente durante el Festival de Diablos y Congos, celebrado en Portobelo y otras comunidades de la costa caribeña panameña, sobre todo en fechas cercanas al Carnaval y durante las festividades del Cristo Negro, cada 21 de octubre. Más que un simple espectáculo folclórico, el ritual es una forma viva de identidad: una mezcla de fe, sátira, rebeldía y celebración comunitaria que mantiene latiendo la herencia africana en Panamá.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 46
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, alicia perez hernandez, El Hombre de la Rosa, Henry Alejandro Morales, Sergio Alejandro Cortéz, Freddy Kalvo, Alexandra I, Javier Julián Enríquez, Mauro Enrique Lopez Z., Noa Subin, Antonio_cuello, Mª Pilar Luna Calvo, Salva45, Lualpri, **~EMYZAG~**, Paris Joel, Sonii, Carlos Baldelomar, JoseAn100, Hernán J. Moreyra, Rafael Escobar, Llaneza, Emilia🦋, Osler Detourniel, Tommy Duque, David Arthur, Sheilo Sanz, Jarledis Salgado

Offline)
Comentarios7
La grandeza de versar se plasma con tu generosa y bella pluma estimado poeta y fiel amigo Panameño Justo Aldú
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Muchas gracias Críspulo.
Saludos
Tradiciones afrodescendientes, raices de nuestra cultura caribeña, que vive como parte activa, sincretismo que abrazan pueblos aún mas allá del Caribe, siempre un placer leerle, gracias por compartir.
Feliz tarde, Alex.
Y muy bonitas. Yo las he vivido varios años y te constato que para los niños es fantástico. Aprenden mucho sobre el bien y el mal.
Saludos
Justo Aldú, tu poema es un viaje mágico y vibrante a través de la noche de Portobelo. Capturas la esencia de un ritual ancestral donde lo sagrado y lo profano se entrelazan en una danza apasionada. La luna roja, el ron, el diablo, el tambor... cada elemento cobra vida en tus versos, creando una atmósfera llena de misterio y fervor. La imagen final del diablo danzando entre la bruma es poderosa y evocadora. ¡Un poema que celebra la riqueza cultural y la fuerza de las tradiciones panameñas!
SALUDOS POETICOS
Correcto amigo, es un mito como los hay entre el pueblo maya e inca. Muchos en el Continente y fuera de él.
Muchas gracias por tu lectura tan atenta.
Saludos
¡Un placer, Justo! Me alegra haber conectado con tu obra y su rica mitología. ¡Saludos!
Muchas gracias, amigo JUSTO, por este bello poema, en el que se aprecia una meditación sobre la persistencia del mito y la naturaleza ambigua del mal, encarnado en la figura del diablo. En este sentido, pareciese que se sugiere que este arquetipo no es una entidad externa para ser desterrada, sino una fuerza inherente a la condición humana, una manifestación de las contradicciones y la oscuridad que coexisten en el seno del colectivo. A este respecto, se diría que la ritualidad descrita, con su combinación de devoción y transgresión, así como de elementos sagrados y profanos, subraya esta dualidad. Considerando esto, el diablo, lejos de ser un invasor, se presenta como un reflejo del propio pueblo, un instrumento que permite al colectivo confrontar y exorcizar sus propias sombras. De este modo, el mito no desaparece, sino que se transforma, manifestándose entre la pólvora y la espuma, toda vez que simboliza la indomable vitalidad y complejidad del espíritu humano que, a pesar de los intentos de purificación, siempre retorna, intrínsecamente ligado a su propia existencia.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Gracias Javier Julián por el comentario. Indudablemente que agradezco la lectura tan reflexiva y simbólica que has hecho de “El bautizo del diablo”. Hay una comprensión muy fina de la tensión entre lo sagrado y lo profano que envuelve al poema, y coincido contigo en que el mito (en general) funciona como un espejo de ciertas zonas oscuras y contradictorias del ser humano y de la colectividad.
Sin embargo, quisiera aclararte un matiz importante que quizá el propio tono del poema dejó deliberadamente envuelto en niebla: “El bautizo del diablo” no parte de una concepción filosófica abstracta del mal, sino de un mito popular muy arraigado en el Caribe panameño, especialmente en Portobelo, donde las tradiciones afrocoloniales, la religiosidad popular y la oralidad han tejido relatos profundamente simbólicos y festivos alrededor de la figura del diablo. Allí, el diablo no siempre representa el mal absoluto en sentido teológico, sino más bien una presencia ritual, carnavalesca y cultural que forma parte de la memoria colectiva. Te lo digo así porque para comprenderlo hay que vivirlo.
Por eso, aunque tu interpretación sobre el diablo como reflejo interno del pueblo es completamente válida desde el plano literario y metafórico, en el contexto del poema también hay una intención etnográfica y mítica: rescatar esa atmósfera donde el rito, la música, la pólvora, las máscaras y la fe conviven en una misma ceremonia casi ancestral. Más que exorcizar un demonio interior, el pueblo pareciera dialogar con una figura heredada por siglos de mestizaje espiritual y resistencia cultural. Mira que en el video hablan del tiempo de la dominación del "blanco".
Y quizás allí reside precisamente la fuerza del mito: en que puede leerse a la vez como celebración, temor, memoria y símbolo humano. Tu comentario, de hecho, enriquece muchísimo esa dimensión.
Recibe mi abrazo fraterno y agradecido, amigo querido.
Mitos, leyendas, tradiciones y quizá un sin fin de tanto más!
Un abrazo y gracias por compartir tus letras, estimado amigo Justo.
Cuídate!
Caray, no sabía yo eso de Panamá. Gracias por tanta exuberante belleza! Abrazo inmenso 🥰💖💕
Justo, gracias por estos versos. Encontré una imaginería intensa, sostenida por ritmo, ritualidad y una fuerte presencia de lo colectivo y lo simbólico. El poema logra construir un paisaje donde tradición, miedo y celebración conviven en tensión.
— LIORA
Efectivamente Nelly, el poema en sí es una pincelada de una tradición de los Congos en la costa caribeña, ciudad de Portobelo, Panamá donde el mito cobra vida y se representa basicamente el triunfo del bien sobre el mal de una manera muy particular. Las vestimentas son exhuberantes y con grotescas caras de diablos, ellos danzan y con soga hacen una especie de látigo con el que se golpean los tobillos mientras recorren el pueblo y la plaza, luego los habitantes los "capturan" y bajo resistencia son llevados a la presencia del sacerdote donde son bautizados y termina su maldad. Es muy simbolico y representativo.
Gracias por comentar.
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