Un yogurt, blanco
—que son los que me como
de mañana—, a medio comer,
y tras él el siguiente, a medio
comer, y así hasta agotar existencias.
Así fui cuando toda la vida
iba por delante, de sobra,
inconsciente, desperdiciando
energías que ahora aprecio.
Ese yogurt, hoy, me lo como
hasta rebañar, y ningún otro
pensamiento —en ese momento—
me desvía, tal que con solo uno
me sacio más que con el sinnúmero
que desperdiciaba antaño, ignorante
cual cervatillo retozando alegre
en su valle, insapiente de que existe
más que vive porque la palabra
vivir, si lo miras bien, es rebañar...
¿Dónde, en qué frigorífico se guardan
todos esos yogures que dejé a medio comer?
Que me los traigan, por favor, que con ellos,
solo con ellos, haría, hoy, ahora, un festín...
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Autor:
Albertín (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de mayo de 2026 a las 07:26
- Comentario del autor sobre el poema: Es natural que así sea; nadie nace ni crece sabiendo, sí aprendiendo.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 11
- Usuarios favoritos de este poema: Alexandra I, El desalmado, Antonio Pais, Poesía Herética, Daniel Omar Cignacco, Osler Detourniel, El Hombre de la Rosa, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios2
Siempre disfruto visitar tu portal, tus publicaciones, gracias por compartir.
Feliz día, Alex.
Me alegro a lot, Alex. Ojalá estés bien.
La grandeza de versar se plasma con tu generosa y bella pluma estimado Alberto
Saludos de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
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