Dijeron que dichosos los que un día
su llanto sobre el cielo derramaron;
que su voz en vano no caería,
pues Jehová su Dios les ha escuchado.
Dijeron que mis lágrimas serían
contadas en silencio y con cuidado.
Que en una copa fina Dios pondría
el último compás de mi calvario.
Dijeron y dijeron, y ha llegado
la noche en que deseo ver cumplida
la promesa que Cristo me ha dejado.
Mas suyos y no míos son los tiempos
en que han de hacerse todas las promesas
al hombre, sin perjuicio de su herida.
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Autor:
Nath. (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 26 de mayo de 2026 a las 00:54
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 7
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Antonio Pais

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