En su irresistible fermosura,
Veía lagrimas cayendo como lunas,
Haciendo un firmamento,
O tal vez un monumento.
Que era inefable,
Era incomprensible,
Era indescifrable,
Era indudable.
Aquella dama de rizos marrones,
Me había dado mil razones
Para seguir viendo sus ojos azules,
Que eran inusuales.
No había duda que esa dama
Prendía una grandiosa llama,
Que hace un lindo caligrama,
Que dice que me ama.
Autor: Samuel Fuentes
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Autor:
El buho escritor (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 25 de mayo de 2026 a las 13:46
- Comentario del autor sobre el poema: Escrito despues de haber leído muchos poemas de Gustavo Adolfo Becker y otros poetas románticos.
- Categoría: Amor
- Lecturas: 20
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., racsonando, Nelly Cevallos - Liora, Angel Samuel

Offline)
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