Gata llorona.

Dayanara Montalván

Una gata lloraba bajo la lluvia,

 

sus maullidos sonaban suaves y 

 

leves, como si no quisiera ser 

 

escuchada, ni su dueña notaba su 

 

tristeza, quizás volverá a moverse 

 

como antes.

 

Los ratones se escondían en sus

 

guaridas, no creían que ella sufría 

 

de verdad, porque los felinos son

 

astutos y son difíciles de ver 

 

deprimidos, pero talvez ella sea una 

 

excepción.

 

Daba lástima verla tan frágil,

 

sus fuerzas se iba poco a poco,

 

y sus bigotes que antes eran finas,

 

ahora se volvieron rasgadas,

 

como un vestido roto.

 

Quién la veía pasar en la calle,

 

pensaría que está muriendo,

 

tendrían razón en pensar eso,

 

porque se ve desnutrida y lleva

 

días sin dar un sorbo de agua.

 

Cuándo el veterinario la reviso,

 

sus ojos estaban en blanco, porque

 

vio que tenía sangre seca, además 

 

de una suciedad inmensa, ella tenía

 

signos de haber estado preñada.

 

Ahora aquí va una pregunta que 

 

todos tenían en sus cabezas, ¿Cómo 

 

es qué nadie se enteró del embarazo?

 

Ella no habla humano, pero… tiene 

 

dueños que deberían protegerla.

 

La gata que antes lloraba en silencio,

 

está en el limbo con sus gatitos, 

 

de ser ignorada por la sociedad, 

 

se convirtió en una criatura amada, 

 

ni siquiera menciono a sus dueños, 

 

porque ni merecen estar respirando.

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