Una gata lloraba bajo la lluvia,
sus maullidos sonaban suaves y
leves, como si no quisiera ser
escuchada, ni su dueña notaba su
tristeza, quizás volverá a moverse
como antes.
Los ratones se escondían en sus
guaridas, no creían que ella sufría
de verdad, porque los felinos son
astutos y son difíciles de ver
deprimidos, pero talvez ella sea una
excepción.
Daba lástima verla tan frágil,
sus fuerzas se iba poco a poco,
y sus bigotes que antes eran finas,
ahora se volvieron rasgadas,
como un vestido roto.
Quién la veía pasar en la calle,
pensaría que está muriendo,
tendrían razón en pensar eso,
porque se ve desnutrida y lleva
días sin dar un sorbo de agua.
Cuándo el veterinario la reviso,
sus ojos estaban en blanco, porque
vio que tenía sangre seca, además
de una suciedad inmensa, ella tenía
signos de haber estado preñada.
Ahora aquí va una pregunta que
todos tenían en sus cabezas, ¿Cómo
es qué nadie se enteró del embarazo?
Ella no habla humano, pero… tiene
dueños que deberían protegerla.
La gata que antes lloraba en silencio,
está en el limbo con sus gatitos,
de ser ignorada por la sociedad,
se convirtió en una criatura amada,
ni siquiera menciono a sus dueños,
porque ni merecen estar respirando.