Animal de luz

Jose Honorio Martínez Ochoa

Así es el instante: parpadear con la

misma luz que te rodea, como si tus ojos

hubiesen aprendido el idioma secreto

de las lámparas del alba.

Los numerosos fulgores de tu risa encienden el aire,

y el lirio azul de tu presencia que abre lentamente

en medio del tiempo, dejando caer una delicada

lluvia sobre la memoria.

Trazo entonces el roce que presientes los naufragios,

la huella de las olas que recorren el vacío de tu espalda,

allí donde el verano deposita su emblema de sal y resplandor.

Todo parece inclinarse hacia ti: las hojas, el polvo

dorado de la tarde, las últimas brasas de la distancia.

 

En tu recuerdo se posa una respiración antigua,

un animal de luz que olfatea las orillas

de mi sombra.

Y mientras el mar levanta sus espejos

contra la noche, las formas permanecen intactas,

suspendidas en el delicado umbral donde

el deseo se vuelve horizonte

y el horizonte, apenas un nombre

pronunciado en silencio.

 



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.