ATURDIDO PAISAJE.

Sheilo Sanz


ATURDIDO PAISAJE   

La ardiente tierra austera,
se inclina sofocada.

Bajo la sombra aureolar
del hechizante crepúsculo.

¡ Donde quisiera morir yá !
la dolida negra  tarde.

Entre el véspero caído
de un cielo indolente.

¡ Que no parece mirarle !

Todavía el desasosiego
de esas humedas tardes.

Deambula inclinado.

Sobre ese enmudecido,
ahora marchito prado.

Mientras se adormece el aire,
entre tanto aproximado verano.

Mientras aturdido el paisaje,
parece  desvanecerse.

Ahí,  donde se rasgan
los sonidos distantes.

Que habitan el fúlgido...
tan indiferente  horizonte.

Que mira con insignificancia,
toda suspendida forma.

¡ Que todavía no sé...!
como nombrar sin que duela.

¡ También ahí !
Se siente una imprecisa nostalgia.

Dilatando suspendidos ecos.

Que penetran la oquedad
vulnerable y lenta.

De tranquilos,  tendidos valles.

Talvez anhelando momentos,
que fueron tan cercanos.

Es el ignoto preludio
de una noche veraniega.

Que sigue discurriendo horizontes,
con ese impaciente viento.

Que no acierta ser...
como aquello que regresa.

Desnudando fugaces emociones.

Que aún pueden escarnecer,
y arrastrar el sofocante sendero.

Cuando todavía,  esas ondas
de ternura contagiante.

Podrían seguir los pasos.

¡ Donde tú conmigo andas !

¡ Mientras volvería a soñarte !
con tangible brisa romántica.

Después de la todavía,
reclinada madrugada.

¡ Mientras el silencio siente !

El paulatino musitar que resuena,  con recelo misterioso.

En la adyacente y delirante
cascada,  ¡ que burbujea !

Mientras corre presurosa...

Hacia otros desconocido río,
con convergencia inevitable.

Donde se siguen estrechando,
densas cumbres solitarias.

Sobre esas dormidas,
y caprichosas sombras huecas.

Ceñidas en delirios tristes...
¡ casi inmortales !

¡ Que me miran desde lejos! 
como diciendo algo.

Que todavía... no sé como es.

Cuando desposeído el cielo,
de un ornamento imperfecto.

Se figura impreciso,
cualquier sutil destello.

Por la misma inmensidad.
que cubre noches desoladas.

Aún así...regresan los velos
livianos,  que envuelven la pradera.

Cuando se ahondan senderos,
en esas envejecidas huellas.

¡ Que calladas mueren!

¡ En un tan olvidado...!
silenciado tiempo interminable.

 

Autor....Consuelo Sanchez

  • Autor: Sheilo Sanz (Offline Offline)
  • Publicado: 25 de mayo de 2026 a las 07:42
  • Categoría: Sin clasificar
  • Lecturas: 3
  • Usuarios favoritos de este poema: WandaAngel


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