ATURDIDO PAISAJE
La ardiente tierra austera,
se inclina sofocada.
Bajo la sombra aureolar
del hechizante crepúsculo.
¡ Donde quisiera morir yá !
la dolida negra tarde.
Entre el véspero caído
de un cielo indolente.
¡ Que no parece mirarle !
▪
Todavía el desasosiego
de esas humedas tardes.
Deambula inclinado.
Sobre ese enmudecido,
ahora marchito prado.
Mientras se adormece el aire,
entre tanto aproximado verano.
▪
Mientras aturdido el paisaje,
parece desvanecerse.
Ahí, donde se rasgan
los sonidos distantes.
Que habitan el fúlgido...
tan indiferente horizonte.
Que mira con insignificancia,
toda suspendida forma.
¡ Que todavía no sé...!
como nombrar sin que duela.
▪
¡ También ahí !
Se siente una imprecisa nostalgia.
Dilatando suspendidos ecos.
Que penetran la oquedad
vulnerable y lenta.
De tranquilos, tendidos valles.
Talvez anhelando momentos,
que fueron tan cercanos.
▪
Es el ignoto preludio
de una noche veraniega.
Que sigue discurriendo horizontes,
con ese impaciente viento.
Que no acierta ser...
como aquello que regresa.
Desnudando fugaces emociones.
Que aún pueden escarnecer,
y arrastrar el sofocante sendero.
▪
Cuando todavía, esas ondas
de ternura contagiante.
Podrían seguir los pasos.
¡ Donde tú conmigo andas !
¡ Mientras volvería a soñarte !
con tangible brisa romántica.
Después de la todavía,
reclinada madrugada.
▪
¡ Mientras el silencio siente !
El paulatino musitar que resuena, con recelo misterioso.
En la adyacente y delirante
cascada, ¡ que burbujea !
Mientras corre presurosa...
Hacia otros desconocido río,
con convergencia inevitable.
▪
Donde se siguen estrechando,
densas cumbres solitarias.
Sobre esas dormidas,
y caprichosas sombras huecas.
Ceñidas en delirios tristes...
¡ casi inmortales !
¡ Que me miran desde lejos!
como diciendo algo.
Que todavía... no sé como es.
•
Cuando desposeído el cielo,
de un ornamento imperfecto.
Se figura impreciso,
cualquier sutil destello.
Por la misma inmensidad.
que cubre noches desoladas.
▪
Aún así...regresan los velos
livianos, que envuelven la pradera.
Cuando se ahondan senderos,
en esas envejecidas huellas.
¡ Que calladas mueren!
¡ En un tan olvidado...!
silenciado tiempo interminable.
Autor....Consuelo Sanchez