Huelo el miedo, niño de alma desnuda.
¿Acaso hiciste enojar a luzbel?
¿Quieres que te encuentre, antes que él?
No es mi soberbia, ¿eh?, sino la tuya.
¡Eh, chico malo!, ¿me pides ayuda?
Dime a qué temes, mi tarro de miel,
de cabello largo como un corcel.
Estaré a tu lado: ¡siempre tuya!...
Pero no temas, no te encontrará.
Yo estoy aquí; prometo que huirá de mí.
Con mis alas, desaparecerá.
Después de salvarte, no me verá
jamás. Descuida, ya no vendrá; ni
de mí usted, vil-ruin, se acordará...
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Autor:
Sangre y Chocolate 🩸🍫 (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 16:43
- Comentario del autor sobre el poema: Soneto de un ángel de la guarda que está furioso con su persona cuidada
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mª Pilar Luna Calvo, racsonando
- En colecciones: 📝 SONETO.

Offline)
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