LA LUZ

Luis Rayo

 

Más allá de los astros titilantes,

los relámpagos truenan en mudez;

se dejan ver los rayos temerosos,

que se apagan sin nunca sucumbir.

 

Una aurora ante el ojo del creyente

vibra, y en ella sola una luz brilla.

En ese espacio sin frontera brotas,

donde la paz habita y nada vivo.

 

Ahí suspira la luz del hacedor

y el milagro constante del florecer.



Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.