Más allá de los astros titilantes,
los relámpagos truenan en mudez;
se dejan ver los rayos temerosos,
que se apagan sin nunca sucumbir.
Una aurora ante el ojo del creyente
vibra, y en ella sola una luz brilla.
En ese espacio sin frontera brotas,
donde la paz habita y nada vivo.
Ahí suspira la luz del hacedor
y el milagro constante del florecer.
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Autor:
Luis Rayo (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 11:44
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 6
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz, El Hombre de la Rosa, Antonio Pais, racsonando

Offline)
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