Lamentableme me reubico de un lugar a otro en la riviera maya mexicana y no está a mi alcance contestar sus comentarios,debido a la falta de internet, en cuanto tenga oportunidad lo haré desde luego
EL ALMA QUE HABLA EN EL AIRE
No busco rimas forzadas ni estructuras que encierren,
sino el eco de lo que late cuando el mundo calla,
cuando la luz del alba dibuja en el vidrio
la sombra de mis manos que escriben sin tregua.
Veo el pan sobre la mesa no solo masa y fuego,
sino el sudor de quien lo labró, el amor de quien lo sirve,
siento el calor que guarda entre sus costras tiernas,
como un abrazo viejo que nunca se olvida.
Miro el árbol en el patio no solo corteza y hojas,
sino los años que lo sostienen, los vientos que lo enseñaron,
siento su raíz que busca la tierra profunda,
como mi alma que busca el lugar donde pertenece.
Escucho el susurro del viento no solo aire en movimiento,
sino la voz de los que ya no están, los sueños que se fueron,
siento su aliento en mi pelo, su tacto en mi rostro,
como un recuerdo vivo que nunca se desvanece.
No hablo de cosas grandes ni de glorias lejanas,
sino de lo pequeño que llena el espacio del ser:
el latido de un corazón, el brillo de una lágrima,
el eco de una palabra que se quedó en el aire.
Porque el alma no vive en lo alto ni en lo lejano,
sino en cada gesto sincero, en cada mirada clara,
en la sinceridad que abre las puertas del mundo,
en la autenticidad que hace de la vida un canto.
Autor:
NOAH
SUBIN
-
Autor:
NOAH (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 04:26
- Comentario del autor sobre el poema: No es el silencio quien calla al alma, sino el miedo a dejarla volar con las palabras que la llevan a casa. Este poema se alza como un faro en el paisaje de la poesía del alma, porque logra lo que pocos textos consiguen: convertir lo cotidiano en sagrado sin necesidad de adornos. Su fuerza radica en la conexión impecable entre lo visto y lo sentido cada imagen tangible se transforma en un reflejo de la intimidad humana, haciendo que el lector reconozca en cada verso su propio mundo interior. La cita seleccionada resume la esencia misma de la poesía auténtica: el miedo a expresar lo que llevamos dentro es el único obstáculo entre nosotros y la libertad del ser.
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 5
- Usuarios favoritos de este poema: Noa Subin, Nelly Cevallos - Liora, Javier Julián Enríquez, LOURDES TARRATS
- En colecciones: Mios.

Offline)
Comentarios3
Noa,
Hay en estas líneas una mirada que insiste en atravesar la superficie de las cosas para buscar aquello que las habita silenciosamente. El pan, el árbol, el viento, los gestos mínimos: todo aparece leído desde una sensibilidad que intenta devolver profundidad humana a lo cotidiano.
Me resulta interesante esa elección de lo cercano y lo sencillo como territorio de significado, lejos del énfasis de lo extraordinario, desde una contemplación que busca el pulso invisible detrás de la materia, la memoria y la experiencia vivida.
También encuentro una coherencia clara en la voz y en la intención del texto: una apuesta por una poesía que privilegia la autenticidad de la mirada y la resonancia interior de lo aparentemente común.
Felicitaciones por este trabajo y por la sensibilidad que lo sostiene.
Un abrazo,
— LIORA
Muchas gracias, estimado Noa, por este bello poema, en el que se puede percibir que la voz poética, con gran sensibilidad, transmuta la percepción de lo fugaz en una indagación fundamental, perceptible en el entramado de la vida cotidiana. Es decir, la búsqueda incesante del ser por la armonía de su propia esencia en la quietud del universo. En este sentido, se diría que la materia, despojada de su contingencia aparente, se convierte en un medio para transmitir significados significativos y evocadores: el pan, más allá de su naturaleza básica, representa el esfuerzo del trabajador y la generosidad del servicio; el árbol, más que solo un ser vivo, simboliza la capacidad de superación del tiempo y la sabiduría adquirida en momentos de dificultad; el viento, trascendiendo su realidad física, se convierte en el guardián de memorias y aspiraciones que se han desvanecido. Considerando esto, estas metáforas, tejidas con precisión y belleza, parecen configurar un tapiz donde la existencia se manifiesta no en la grandilocuencia de lo distante, sino en la sutileza de los instantes significativos: el latido vital, la efusión lacrimal, la elocuencia silente de una palabra suspendida. La autenticidad de cada gesto y la transparencia de la mirada son, por tanto, pilares fundamentales de una vida que se manifiesta como una sinfonía de genuina expresión.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Noah, tu poema revela una forma de mirar el mundo que nace de la atención verdadera, esa que no se conforma con la superficie y busca el pulso que hay detrás de cada cosa. Lo que escribes no es una descripción del entorno, sino una manera de situarte en él: presente, receptivo, dispuesto a escuchar lo que normalmente pasa desapercibido.
Hay algo muy humano en tu capacidad de encontrar significado en lo cotidiano. El pan, el árbol, el viento… no los conviertes en símbolos grandilocuentes; los reconoces como portadores de historias, de manos, de tiempo. Esa sensibilidad tuya —tan concreta y tan interior al mismo tiempo— es lo que da profundidad a tu voz.
Lo más personal del poema es la forma en que entiendes el alma: no como algo distante o elevado, sino como una presencia que se manifiesta en gestos simples, en la claridad de una mirada, en la sinceridad de un acto. Esa visión habla de alguien que ha aprendido a escuchar antes de interpretar, a sentir antes de nombrar.
Tu texto no busca impresionar. Busca verdad. Y la encuentra en lo pequeño, en lo que sostiene la vida sin ruido. Por eso conmueve: porque reconoce que lo esencial no está lejos, sino justo donde uno se detiene a mirar.
Gracias por esta claridad.
Buen fin de semana,
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
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