No me pidieron permiso para existir.
Fui arrojado al mundo como una semilla ciega
que el viento dejó caer en la grieta de un campo vacío.
Nadie preguntó a la tierra
si quería sostener mis raíces.
Nadie preguntó al sol
si deseaba pronunciar mi nombre con luz.
Simplemente ocurrió.
Abrí los ojos dentro de este incendio lento
con el corazón latiendo antes de comprender el miedo,
antes de saber que también la soledad respira.
Durante años fui una nota perdida,
un rescoldo de barro y conciencia,
una voz improvisada en el silencio del universo.
Entonces miré hacia arriba.
Las estrellas tampoco pidieron permiso para arder.
Nadie eligió su fuego.
Ninguna noche salió a buscarlas.
Y, sin embargo, consumen su propia oscuridad.
Quizá eso somos:
semillas caídas en la grieta del tiempo,
aprendiendo que existir no era solo brotar,
sino incendiarse.
Arder.
Aunque nadie nos esperara.
Aunque el universo jamás pronunciara nuestro nombre.
Aunque el vacío siga ahí:
silencio.
Antonio Portillo Spinola ©️
-
Autor:
Spinoport (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 03:37
- Comentario del autor sobre el poema: El poema habla de la sensación de haber llegado a la vida sin haberlo elegido, como un ser arrojado a un mundo extraño y silencioso. Expresa el despertar de la conciencia dentro de la existencia, antes incluso de comprender el miedo, la soledad o el peso de estar vivo. A lo largo del texto aparece una percepción de pequeñez y desorientación: una voz perdida dentro de un universo inmenso. Sin embargo, esa fragilidad termina transformándose en una comprensión más profunda al mirar las estrellas. Las estrellas se convierten en el espejo del ser humano: tampoco eligieron existir ni arder, y aun así iluminan la oscuridad consumiendo su propio fuego. Ahí nace la idea central del poema: existir quizá no significa encontrar un sentido dado de antemano, sino crear luz en medio del vacío. El poema no niega el silencio del universo ni elimina la soledad. El vacío sigue presente hasta el final. Pero en lugar de rendirse ante él, propone una aceptación valiente de la existencia: arder aunque nadie espere esa luz, aunque no haya respuestas definitivas, aunque el universo permanezca callado. Es un poema existencial porque reflexiona sobre el sentido de la vida, la conciencia, la soledad y el lugar del ser humano en el cosmos. Pero también es una reflexión poética sobre la dignidad de existir incluso en medio de la incertidumbre.
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Tommy Duque, Salvador Santoyo Sánchez

Offline)
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