No voy a quejarme de lo miserable de esta vida,
solo vengo a implorar por las alegrías perdidas.
Llévame tan rápido como puedas,
líbrame de esta condena.
Y te pido, no me juzgues por querer huir,
porque no mire tu techo ni señale tus piedras.
Rápido y sin dolor,
en un sueño sin decir adiós.
Que mi prisión se vuelva cenizas
y sea lanzada a las aguas
para volverme pirata o criatura del mar.
Que otra parte sea arrojada al viento,
llevada por un huracán,
tirada a las barrancas,
sepultada cerca de mi hogar.
Y por ahora sigo acá,
junto al río de mi tierra,
pies descalzos sobre la arena suelta.
Intenté, dudé, vacilé, volví a huir;
se me hizo tentador dejarme ir.
Pero malditas cadenas
y mi propia indecisión,
que no me liberan.
¡Llévame!
Hilos más delgados que un cabello,
duros como el acero,
que me dan miles de cortes
y profanan hasta mis huesos,
anclándome a la fuerza en esta vida
en la que la trampa del tiempo me es eterna.
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Autor:
Nina Grey (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 24 de mayo de 2026 a las 01:47
- Comentario del autor sobre el poema: Para los que dudan, intentan y huyen, no están solos.
- Categoría: Espiritual
- Lecturas: 9
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Lualpri, El Hombre de la Rosa, Antonio Pais

Offline)
Comentarios1
El poder de la palabra siembra de letras la harmonia del verso estimada Nina
Saludos afectuosos desde el Norte de España
El Hombre de la Rosa
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