Una estrella irrumpió en mi habitación.
Me acerqué al ventanal,
quedándome ciega, sintiendo el calor palpando mi frente.
Mi rostro iluminado,
mi cabello suelto y desordenado,
no eran más que horror vivo.
Me acosté sobre un césped artificial, esperando su llegada.
El sol me pegó en la cara creyendo que yo era la más bonita,
pero llovió cuando abrió su ojo.
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Autor:
Tanuska (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 15:02
- Comentario del autor sobre el poema: .
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 3
- Usuarios favoritos de este poema: Sergio Alejandro Cortéz

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