La otra
Te observo en el pasillo de la casa vieja.
Apenas un tallo,
un resto de sol que se apaga en las baldosas.
¿No me recuerdas?
Para ti soy la mala noticia que aún no recibes,
pero yo sé la hora exacta en que vas a dejar de cantar
porque el ruido de la puerta es demasiado fuerte.
Sostienes una muñeca sin brazos,
aprendiendo a querer lo que ya viene roto.
¿Cómo advertirte, niña,
que esta coraza que hoy te construyes con el llanto hacia adentro
será la cárcel donde pasaré el resto de mis días?
Tu infancia no alcanza para detener el golpe,
y mi madurez,
es solo esta cicatriz que regresa a mirarte.
Fuimos el mismo simulacro,
dos espectros atrapados en el mismo nudo de la madera,
rezando para que el monstruo se durmiera primero.
No me mires como si aún pudieras salvarme.
Te quedaste allí atrás,
y sigues creciendo en la parte
más oscura de mi voz.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
23 de mayo al año 2026
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Autor:
Nelly Cevallos - Liora (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 07:14
- Comentario del autor sobre el poema: Todos derechos reservados 23 de mayo al año 2026 — © Nelly Cevallos — Lloria
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 17
- Usuarios favoritos de este poema: Nelly Cevallos - Liora, FRANCISCO CARRILLO, Lualpri, Noa Subin, Tito Rod, Tommy Duque, Antonio Portillo, JUSTO ALDÚ, Classman, alicia perez hernandez, Osler Detourniel, El desalmado

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Comentarios8
Tu poesía toca fibras tan profundas del alma que hace sentir cada palabra como si fuera propia. ¡Una creación verdaderamente magistral!
¡Qué poema tan profundo, querida Nelly Cevallos-Liora!
Cada verso es un puente entre la niña que fue y la mujer que es hoy, un diálogo con la propia sombra que nos muestra la herida que nunca cierra del todo.
Un abrazo de versos que une almas y desata corazones
Noah,
agradezco profundamente tu lectura.
Que hayas reconocido ese puente entre la niña y la mujer, esa conversación con la propia sombra, significa mucho para mí, porque justamente allí habita el corazón del poema.
“Verdaderamente magistral” es una generosidad que recibo con emoción y con humildad.
Gracias por entrar en ese territorio con tanta atención y sensibilidad.
Un abrazo poético,
— LIORA
Este poema lo siento como una conversación entre la persona que soy y la niña que quedó atrapada en el origen de ciertas heridas. No leo “La otra” como un recuerdo, sino como una fractura: una parte de mí observando a otra parte que nunca logró salir del todo de aquella casa vieja.
Desde el inicio percibo una atmósfera detenida en el tiempo:
“Te observo en el pasillo de la casa vieja.”
Ese pasillo me parece un lugar mental más que físico. Como si la memoria hubiese congelado ese instante y la voz adulta regresara una y otra vez allí, no para cambiar el pasado, sino para mirarlo de frente.
Lo que más me golpea es la sensación de inevitabilidad. La voz adulta ya sabe lo que ocurrirá con esa niña. Sabe exactamente cuándo empezará el silencio, cuándo el miedo se convertirá en una forma de vivir. Por eso este verso me parece devastador:
“yo sé la hora exacta en que vas a dejar de cantar”
Ahí entendí que el poema habla del momento en que una infancia pierde algo esencial: la espontaneidad, la inocencia o incluso la capacidad de sentirse segura dentro del mundo.
La imagen de la muñeca sin brazos me parece una de las más fuertes del poema:
“aprendiendo a querer lo que ya viene roto.”
Yo ahí veo una educación emocional marcada por el daño. Como si desde muy pequeña hubiese aprendido que amar también significa aceptar la herida, la ausencia o la violencia. Y eso explica muchas cosas de la mujer adulta que habla después.
La parte más dura para mí es esta:
“esta coraza que hoy te construyes con el llanto hacia adentro
será la cárcel donde pasaré el resto de mis días.”
Porque el poema entiende algo muy humano: los mecanismos que usamos para sobrevivir de niños muchas veces se convierten en prisiones cuando crecemos. Esa niña necesita cerrarse para soportar el miedo, pero la mujer adulta termina viviendo atrapada dentro de esa misma armadura emocional.
También me parece muy poderoso que el poema nunca explique directamente qué ocurrió. El “monstruo” no tiene rostro ni descripción. Y precisamente por eso se vuelve más universal y más inquietante. Lo importante no es el hecho concreto, sino la huella psicológica que dejó.
Cuando leo:
“Fuimos el mismo simulacro”
siento que ambas —la niña y la adulta— tuvieron que aprender a representar una normalidad para sobrevivir. Como si la identidad real hubiese quedado suspendida detrás del miedo.
Y el final me parece perfecto:
“Te quedaste allí atrás,
y sigues creciendo en la parte
más oscura de mi voz.”
Porque la niña no desaparece. Sigue viva dentro de la escritura, dentro del tono, dentro de la manera de mirar el mundo. La voz adulta está construida sobre esa oscuridad. Y quizá escribir sea precisamente eso: darle lenguaje a aquello que nunca pudo hablar cuando ocurrió.
Para mí, este poema no busca compasión ni desahogo. Busca reconocimiento. Poner una lámpara dentro de una habitación cerrada durante años. Y lo hace con una delicadeza muy dolorosa.
Waoo, aquí hay un diálogo (soliloquio si se quiere) estremecedor entre la mujer adulta y la niña que fue, convirtiendo la memoria en un espacio casi fantasmal donde el trauma sigue respirando. Y veo que destaca por la manera en que el pasado no aparece como recuerdo estático, sino como una presencia viva que continúa creciendo “en la parte más oscura de mi voz”. Sinceramente me deja una sensación de permanencia dolorosa: la niña no desapareció, quedó habitando dentro de la voz adulta como una sombra que todavía pide ser escuchada. Muy bien trabajado.
Saludos
" La otra ".
Una página del libro de tu vida,
un regalo del pasado que se hace presente,
una sensibilidad que emerge con una fuerza volcánica que empatiza con el corazón humano...
Insólita página del libro de tu vida,
de un pasado que se hace presente,
con la fuerza volcánica de tu sensible corazón
que hace vibrar las fibras más profundas del alma...
¡Tremendo poema!... ¿Es la niña que habla a la mujer adulta, o es la mujer que implora a la niña? Fascinante juego de identidades que pugnan por encajar en una misma persona. Un enorme privilegio que lo compartas con todos nosotros.
Un fuerte abrazo.
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