La otra
Te observo en el pasillo de la casa vieja.
Apenas un tallo,
un resto de sol que se apaga en las baldosas.
¿No me recuerdas?
Para ti soy la mala noticia que aún no recibes,
pero yo sé la hora exacta en que vas a dejar de cantar
porque el ruido de la puerta es demasiado fuerte.
Sostienes una muñeca sin brazos,
aprendiendo a querer lo que ya viene roto.
¿Cómo advertirte, niña,
que esta coraza que hoy te construyes con el llanto hacia adentro
será la cárcel donde pasaré el resto de mis días?
Tu infancia no alcanza para detener el golpe,
y mi madurez,
es solo esta cicatriz que regresa a mirarte.
Fuimos el mismo simulacro,
dos espectros atrapados en el mismo nudo de la madera,
rezando para que el monstruo se durmiera primero.
No me mires como si aún pudieras salvarme.
Te quedaste allí atrás,
y sigues creciendo en la parte
más oscura de mi voz.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
23 de mayo al año 2026
-
Autor:
Nelly Cevallos - Liora (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 07:14
- Comentario del autor sobre el poema: Todos derechos reservados 23 de mayo al año 2026 — © Nelly Cevallos — Lloria
- Categoría: Reflexión
- Lecturas: 322
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Offline)
Comentarios26
Tu poesía toca fibras tan profundas del alma que hace sentir cada palabra como si fuera propia. ¡Una creación verdaderamente magistral!
¡Qué poema tan profundo, querida Nelly Cevallos-Liora!
Cada verso es un puente entre la niña que fue y la mujer que es hoy, un diálogo con la propia sombra que nos muestra la herida que nunca cierra del todo.
Un abrazo de versos que une almas y desata corazones
Noah,
agradezco profundamente tu lectura.
Que hayas reconocido ese puente entre la niña y la mujer, esa conversación con la propia sombra, significa mucho para mí, porque justamente allí habita el corazón del poema.
“Verdaderamente magistral” es una generosidad que recibo con emoción y con humildad.
Gracias por entrar en ese territorio con tanta atención y sensibilidad.
Un abrazo poético,
— LIORA
Este poema lo siento como una conversación entre la persona que soy y la niña que quedó atrapada en el origen de ciertas heridas. No leo “La otra” como un recuerdo, sino como una fractura: una parte de mí observando a otra parte que nunca logró salir del todo de aquella casa vieja.
Desde el inicio percibo una atmósfera detenida en el tiempo:
“Te observo en el pasillo de la casa vieja.”
Ese pasillo me parece un lugar mental más que físico. Como si la memoria hubiese congelado ese instante y la voz adulta regresara una y otra vez allí, no para cambiar el pasado, sino para mirarlo de frente.
Lo que más me golpea es la sensación de inevitabilidad. La voz adulta ya sabe lo que ocurrirá con esa niña. Sabe exactamente cuándo empezará el silencio, cuándo el miedo se convertirá en una forma de vivir. Por eso este verso me parece devastador:
“yo sé la hora exacta en que vas a dejar de cantar”
Ahí entendí que el poema habla del momento en que una infancia pierde algo esencial: la espontaneidad, la inocencia o incluso la capacidad de sentirse segura dentro del mundo.
La imagen de la muñeca sin brazos me parece una de las más fuertes del poema:
“aprendiendo a querer lo que ya viene roto.”
Yo ahí veo una educación emocional marcada por el daño. Como si desde muy pequeña hubiese aprendido que amar también significa aceptar la herida, la ausencia o la violencia. Y eso explica muchas cosas de la mujer adulta que habla después.
La parte más dura para mí es esta:
“esta coraza que hoy te construyes con el llanto hacia adentro
será la cárcel donde pasaré el resto de mis días.”
Porque el poema entiende algo muy humano: los mecanismos que usamos para sobrevivir de niños muchas veces se convierten en prisiones cuando crecemos. Esa niña necesita cerrarse para soportar el miedo, pero la mujer adulta termina viviendo atrapada dentro de esa misma armadura emocional.
También me parece muy poderoso que el poema nunca explique directamente qué ocurrió. El “monstruo” no tiene rostro ni descripción. Y precisamente por eso se vuelve más universal y más inquietante. Lo importante no es el hecho concreto, sino la huella psicológica que dejó.
Cuando leo:
“Fuimos el mismo simulacro”
siento que ambas —la niña y la adulta— tuvieron que aprender a representar una normalidad para sobrevivir. Como si la identidad real hubiese quedado suspendida detrás del miedo.
Y el final me parece perfecto:
“Te quedaste allí atrás,
y sigues creciendo en la parte
más oscura de mi voz.”
Porque la niña no desaparece. Sigue viva dentro de la escritura, dentro del tono, dentro de la manera de mirar el mundo. La voz adulta está construida sobre esa oscuridad. Y quizá escribir sea precisamente eso: darle lenguaje a aquello que nunca pudo hablar cuando ocurrió.
Para mí, este poema no busca compasión ni desahogo. Busca reconocimiento. Poner una lámpara dentro de una habitación cerrada durante años. Y lo hace con una delicadeza muy dolorosa.
Antonio,
Leo tu lectura con mucha atención. Has entrado en zonas muy precisas del texto: el desdoblamiento entre la niña y la adulta, la coraza convertida en prisión, esa pedagogía del daño insinuada en la muñeca sin brazos, el peso psicológico de lo no dicho.
Me resulta valioso que hayas percibido el pasillo como un espacio mental más que físico, y que el “monstruo” permanezca sin rostro; justamente ahí, en la ausencia de explicación directa, habita buena parte de la inquietud del texto.
Tu lectura toca algo central para mí: cómo ciertos mecanismos de supervivencia pueden terminar moldeando la voz adulta, su modo de mirar y de habitar el mundo.
Gracias por detenerte con tanta profundidad y por leer desde ese lugar atento, reflexivo y humano.
— LIORA
Waoo, aquí hay un diálogo (soliloquio si se quiere) estremecedor entre la mujer adulta y la niña que fue, convirtiendo la memoria en un espacio casi fantasmal donde el trauma sigue respirando. Y veo que destaca por la manera en que el pasado no aparece como recuerdo estático, sino como una presencia viva que continúa creciendo “en la parte más oscura de mi voz”. Sinceramente me deja una sensación de permanencia dolorosa: la niña no desapareció, quedó habitando dentro de la voz adulta como una sombra que todavía pide ser escuchada. Muy bien trabajado.
Saludos
Justo,
Gracias por tu lectura atenta y por detenerte en zonas muy precisas del texto. Has señalado algo importante para mí: esa memoria que no aparece como un recuerdo inmóvil, sino como una presencia que continúa respirando dentro de la voz adulta.
También encuentro muy lúcida tu observación sobre la permanencia de la niña: no como una figura del pasado clausurado, sino como una sombra activa que sigue modelando la mirada, el tono y la manera de habitar el mundo.
Aprecio mucho la profundidad y sensibilidad con la que te has acercado a estas capas del texto.
Saludos,
— LIORA
" La otra ".
Una página del libro de tu vida,
un regalo del pasado que se hace presente,
una sensibilidad que emerge con una fuerza volcánica que empatiza con el corazón humano...
Insólita página del libro de tu vida,
de un pasado que se hace presente,
con la fuerza volcánica de tu sensible corazón
que hace vibrar las fibras más profundas del alma...
Claudio,
Gracias por tu lectura y por detenerte a compartir tus impresiones. Valoro mucho la generosidad de tu acercamiento y el eco humano desde el que has leído estas líneas.
Un saludo,
— LIORA
¡Tremendo poema!... ¿Es la niña que habla a la mujer adulta, o es la mujer que implora a la niña? Fascinante juego de identidades que pugnan por encajar en una misma persona. Un enorme privilegio que lo compartas con todos nosotros.
Un fuerte abrazo.
El Desalmado,
Gracias por tu lectura y por esa pregunta que abre otra posibilidad de mirada: quién llama realmente a quién dentro de ese diálogo fracturado. Me ha parecido una observación muy sugerente.
Y aprovecho para pedirte un favor: hace unos días me habías invitado a leer uno de tus poemas, pero con el movimiento de comentarios se me perdió entre las notificaciones 😅. Si puedes, pásame nuevamente el enlace; me gustaría encontrarlo y leerte.
Un abrazo,
— LIORA
Estimada Liora, gracias a ti por tomarte tu tiempo en dar cumplida respuesta a todos mis comentarios. En cuanto al poema que te invité a leer, creo que ya lo has leído y lo has comentado. De todos modos, vuelvo a pasarte el enlace:
https://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-815908
Un fuerte abrazo.
Liora, amiga.
Tu poema abre una puerta que pocas veces nos atrevemos a mirar: ese encuentro entre la niña que fuimos y la mujer que tuvo que aprender a sobrevivir con lo que no eligió. Lo dices sin dramatismo, sin adornos, con una claridad que duele porque es verdadera. La escena no es recuerdo: es un diálogo íntimo entre dos versiones de ti que aún se buscan.
Hay una fuerza silenciosa en la manera en que describes a esa niña: frágil, alerta, sosteniendo lo roto como si fuera lo único disponible. Y al mismo tiempo, hay una ternura profunda en la mujer que vuelve a verla, no para juzgarla, sino para reconocer que ambas cargaron el mismo miedo, el mismo temblor, la misma espera. Ese gesto tuyo —volver a mirarla— es un acto de valentía emocional.
Lo más conmovedor es cómo nombras la continuidad entre ambas: la coraza que se formó sin querer, la cicatriz que regresa, el nudo de la madera que atrapó a las dos. No lo presentas como destino, sino como una verdad que por fin se dice. Y en esa verdad hay un alivio: la niña ya no está sola, porque la mujer que eres hoy la alcanza con una mirada más amplia, más consciente, más compasiva.
El poema no busca salvar a nadie; busca comprender. Y esa comprensión es lo que lo vuelve tan humano. Escribes desde un lugar donde la memoria no se niega, pero tampoco se impone. La abrazas con la misma delicadeza con la que uno toca algo que aún duele, pero ya no hiere de la misma manera.
Es un texto que ilumina sin gritar. Un espejo que no acusa. Una reconciliación que empieza en la palabra.
Entiendo a perfección tu escrito: yo soy tu espejo…
Gracias, gracias…
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
POETAS SOMOS...
There is a very interesting book on this subject. It is called: "The inner child"...
Lourdes,
Gracias por la profundidad y la sensibilidad de tu lectura. Has señalado capas muy precisas de ese diálogo entre la niña y la mujer adulta, y también algo importante para mí: esa memoria que no permanece inmóvil, sino que continúa respirando dentro de la voz.
Valoro mucho tu mirada sobre la continuidad entre ambas, sobre la coraza, el regreso de la cicatriz y esa zona donde lo vivido no desaparece, sino que sigue modelando la manera de mirar y de habitar el mundo.
Gracias por detenerte con tanta atención en estas líneas.
Un abrazo poético.
— LIORA
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
POETAS SOMOS...
La pluma cuando escribe encuentra la sabiduria dentro de la tinta que sabe pensar estimada poetisa y amiga Nelly Ceballos _liora
Recibe un abrazo de Críspulo desde España
El Hombre de la Rosa
Críspulo,
Gracias por tus palabras, por tu generosidad al leer y por ese abrazo que cruza desde España.
Recibe también un cordial saludo.
— LIORA
¡Impactante!
Versos que hablan por si mismos.
¡Gustazo leerte, poetisa!
Shalom
Brom Beto,
Gracias por tu lectura, por detenerte en estas líneas y por tu cálido saludo.
Shalom y un abrazo,
— LIORA
Tu esencia emocional aparece dibujada en las figuras metafóricas de tus letras que, aparentemente escondidas, salen como luz que iluminan la piel y los sentimientos de lo que fue, de lo que es y de lo que aún le falta ser...
Un abrazo fraterno mi apreciada Liora.
Freddy,
Gracias por tu lectura, por tus palabras y por ese acercamiento sensible a la dimensión emocional de estas líneas.
Recibe también un abrazo cordial.
— LIORA
......Sostienes una muñeca sin brazos,
aprendiendo a querer lo que ya viene roto.
¿Cómo advertirte, niña,
que esta coraza que hoy te construyes con el llanto hacia adentro
será la cárcel donde pasaré el resto de mis días?....
Hermoso poem en su profudidad y tristeza, Liora.
Una mujer, sufriendo aún de la herida abierta de su niñez.
Un poema extraordinario.
Un abrazo de mi amistad
David
David,
Gracias por tu lectura, por detenerte en esas líneas y por la sensibilidad con la que te has acercado a esa zona del texto.
Aprecio mucho tus palabras, tu mirada y el gesto de compartirlas.
Recibe también un abrazo cordial.
— LIORA
Hay infancias dolorosas, que solo quien las ha sufrido sabe de lo que habla y de lo que siente en el alma.
Comprendo perfectamente tu sentir.
Sin embargo, hay que vivir el presente con la mirada a la alegría de conservar la vida. y de poder trasmitir
tus experiencias, sin que afecten tu esplendoroso presente.
Saludos respetuosos poeta LIORA
Salvador,
Gracias por tu lectura, por tu sensibilidad ante un tema tan delicado y por la generosidad de tus palabras.
Valoro mucho tu reflexión y el acercamiento humano desde el que te has detenido en estas líneas.
Recibe también un cordial saludo.
— LIORA
Amiga Nelly tus versos son de conexión, tengo el privilegio de a ver experimentado una situación similar pero talvez en otro contexto pero igual mágica , pues uno de mis hijos tiene un don especial, nos demostró situaciones tipo dejavu.. el tiene autismo, y cuando tenía 4 años aprox vio a su tía antes que falleciera y nos dijo que vino a despedir de tal persona y que estuviera tranquila, y en otra situación viajamos para otra cuidad y nos dijo cosa precisas del color de la locomoción y de lugares específicos que él sabía por medio de sus sueños... gracias por tan bella de poema un abrazo fraterno....
Baltasar,
Gracias por la confianza y por compartir una vivencia tan íntima y significativa. Hay experiencias que, aunque a veces resulten difíciles de explicar desde lo racional, dejan una marca profunda en quienes las viven y en la memoria de una familia.
Me conmovió leer sobre tu hijo, sobre esa sensibilidad particular con la que ha percibido ciertas situaciones y sobre la forma en que esas vivencias han encontrado lugar también en vuestra historia.
Te confieso algo: ciertos temas que mencionas me tocan de cerca. Yo misma he vivido experiencias que algún día deseo llevar a la escritura, no para explicarlas del todo, quizá porque algunas cosas pertenecen más al territorio de la vivencia que al de la certeza, pero sí para darles palabra.
Gracias por abrir ese espacio de confianza y de conexión.
Un abrazo fraterno,
— LIORA
Hay infancias que marcan las voces a expresar maduras, bien transmitido, otro abrazo Liora
Dulce,
Gracias por esa lectura breve pero precisa. Hay huellas de la infancia que no solo atraviesan la memoria: terminan modulando la voz, la forma de mirar y hasta el modo en que ciertas palabras encuentran su tono.
Agradezco mucho tu sensibilidad al detenerte en ese matiz.
Otro abrazo,
— LIORA
¡Impresionante leer tus versos sobre "La otra"...esa 'otra' que "sostiene una muñeca sin brazos, aprendiendo a querer lo que ya viene roto" (¡Wao!)...a esa otra que se enfrenta con la adulta, "quedándose atrás, pero creciendo en la parte más oscura de su voz". No desaparece. Sigue adelante aun con su pasado que revolotea en la mente de su niñez.
Difícil análisis de tus versos, pero es lo que he percibido entre los personajes
niña-adulta.
¡Salud!
Nhylath
Nhylath,
Gracias por adentrarte en un territorio que no siempre se deja leer de forma inmediata. Me interesa especialmente que hayas puesto atención en ese diálogo entre la niña y la adulta, en esa continuidad donde una no reemplaza a la otra, sino que ambas siguen habitando la misma grieta de la voz.
Tu lectura de esa “otra” que permanece —no como recuerdo inmóvil, sino como presencia que sigue creciendo en la zona más oscura de la palabra— toca un lugar muy cercano a la intención del texto.
Y sí… a veces ciertos versos se resisten un poco al análisis lineal; quizá porque trabajan más desde la huella, la tensión o aquello que sigue moviéndose después de la lectura.
Gracias por acercarte con esa sensibilidad y por compartir lo que percibiste entre esos dos personajes.
¡Salud y un abrazo!
— LIORA
Este poema de Nelly Cevallos-Liora explora el doloroso encuentro introspectivo entre una mujer adulta y su yo infantil. A través de un lenguaje melancólico, la autora describe el trauma temprano y la formación de una coraza emocional que nace de la necesidad de sobrevivir a un entorno hostil. La narradora observa a la niña que fue como un espectro atrapado en el pasado, reconociendo que las heridas del ayer definen su identidad presente. El texto resalta la vulnerabilidad del pasado frente a la amargura del futuro, donde el crecimiento personal es visto como una cicatriz permanente. En última instancia, la obra refleja cómo el sufrimiento silenciado en la niñez se convierte en una prisión psicológica que habita la voz de la madurez.
¡Letras muy profundas y bellas!
Racsonando,
Gracias por una lectura tan detenida y articulada. Me resultó muy interesante tu mirada sobre ese cruce entre la mujer adulta y su yo infantil, así como tu observación acerca de la coraza emocional nacida de ciertos mecanismos de supervivencia.
Aprecio especialmente que hayas percibido esa persistencia del pasado no como simple recuerdo, sino como una presencia que continúa dialogando con la voz del presente. Siempre me interesa ver cómo cada lector encuentra sus propias entradas a un texto y reconstruye desde allí sus tensiones internas, sus silencios y sus preguntas.
Gracias por tu lectura generosa y por el tiempo dedicado a entrar en ese territorio.
Un cordial saludo,
— LIORA
Muchas gracias, estimada Liora, por este bello y reflexivo poema, en el que se vislumbra una introspección sobre la naturaleza intrínseca de la dualidad humana e inexorabilidad del tiempo, expresada a través de la confrontación de dos entidades que, aunque coexisten, representan estadios vitales y experiencias diversas. En este sentido, se puede apreciar que el poema plantea una interesante interacción entre la inocencia y experiencia, donde la figura observadora, imbuida de un conocimiento premonitorio y una reflexión existencial, se dirige a una versión más joven y vulnerable de sí misma o de un ser análogo. En ese marco, se diría que la metáfora del «monstruo» representa las adversidades, las fatalidades o las proyecciones internas de mal que acechan a la existencia. Por ende, en este aspecto, el poema parece sugerir, de manera sutil, la imposibilidad de alterar el curso de los acontecimientos, la aceptación de lo inevitable y la conciencia de que el pasado, con sus cicatrices, regresa para confrontar al presente. Así las cosas, sobreviene la advertencia final, «No me mires como si aún pudieras salvarme», que destaca la autonomía de cada etapa vital y la ausencia de intercesión posible.
Recibe un cordial saludo y fuerte abrazo con mi más afectuoso aprecio
Javier Julián, muchas gracias por tu lectura profunda y por el cuidado con que has habitado el poema. Hay algo muy valioso en encontrar lectores capaces de escuchar no solo lo dicho, sino las fisuras, las advertencias y los silencios que sostienen un texto. Me resulta especialmente significativa tu reflexión sobre la convivencia entre inocencia y experiencia, y esa imposibilidad de rescatar del todo aquello que ya pertenece a otro tiempo interior. Un abrazo afectuoso y mi sincero agradecimiento.
— LIORA
Con el paso de los años llegamos a advertir, a veces de repente, que es la memoria la que nos cuenta, nos vuelve a contar, de hechos y cosas que sucedieron y a las que durante años dimos por olvidados. Es esa visión, ansiosa y mágica, de los lugares ya envejecidos la que nos devuelve a un tiempo que, de seguro, volvemos a repasar para que esta vez los recuerdos queden guardados y no sean olvidados así pasen los años.
Tus recuerdos en forma de poema es un tesoro del cual vale la pena escribir y guardar para los días de mañana.
Un saludo.
Nkonek Almanorri, muchas gracias por tu lectura y por esa reflexión tan humana sobre la memoria y su extraño modo de devolvernos aquello que creíamos dormido. Me ha parecido muy bella esa idea de regresar a los lugares envejecidos para volver a mirar lo vivido desde otra luz. Que encuentres en estos recuerdos un pequeño tesoro digno de ser guardado me honra profundamente. Gracias por acompañar el poema con tu sensibilidad. Recibe un cordial saludo.
— LIORA
El amor no conoce edades
y la juventud no conoce límites
Versos realistas y muy efecivos
Muy interesante mi adorable amiga
Con mucho cariño
JAVIER
Javier, muchas gracias por tu lectura y por tus amables palabras. Siempre resulta interesante descubrir los distintos ecos que un poema despierta en quien lo lee. Recibe un cordial saludo y mi agradecimiento.
— LIORA
Sin palabras. Demoledor!
El mensaje es tan potente, precisamente por lo impotencia que se siente. Malditos monstruos vivientes.
De nuevo se aprenden cosas...
Saludos Poeta!
César, gracias por tu lectura.
Me conmovió especialmente esa percepción de la impotencia como núcleo del poema.
Gracias por detenerte en él y por compartir tu mirada.
Un abrazo.
— LIORA
me gusta, de verdad...
Gracias, Leoness.
Ese “de verdad” dice mucho.
Gracias por leer y por estar aquí.
— LIORA
uyyy q fuerte, y aunque el poema es muy bello, sangra x sus versos y eso espanta
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