…Sonríes…
Abre los ojos, amor.
Recostado a tu lado,
mi dedo traza en tu rostro
un viaje sobre tu piel.
Tus labios se estiran suaves,
—luna que sonríe—
como saludando.
…Descansas…
Abre los ojos, amor:
estoy aquí.
Tu frente se rinde al sentir
mi pulgar… lado a lado,
recorriendo ese mapa secreto
que esconden tus labios.
…Callas…
Amor… abre los ojos.
La mañana nos espera
—como esperan las promesas—.
¿No quieres venir?
Hace frío en tu silencio
y quisiera abrigarme
con las palabras que guardas.
…Esperas…
Amor… abre los ojos.
Me bastaría otra vida
si supiera, sin duda,
que los vas a abrir.
¿Sabes, amor?
El azul del día aún nos pertenece
mientras el tiempo aguarda
(y en su juramento)
va perdiendo la memoria.
…Te quedas…
No te preocupes, amor,
cuando la luz de la tarde sea olvido
me alzaré despacio,
sin despertarte.
Quiero verte dormir
mientras cierro la puerta,
buscando en tus ojos
el reflejo oculto
de ese sueño que cuenta
que fui para ti.
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Autor:
Slocker (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 23 de mayo de 2026 a las 06:01
- Comentario del autor sobre el poema: Lo realmente bello, lo es incluso mientras se marcha
- Categoría: Amor
- Lecturas: 10
- Usuarios favoritos de este poema: Raymundo Flores Avendańo, LOURDES TARRATS, Mauro Enrique Lopez Z.

Offline)
Comentarios1
Querido Juan.
Tu poema se siente como una confesión hecha en voz baja, en ese punto donde el amor deja de ser gesto y se vuelve presencia. Lo que escribes no es una escena romántica; es un momento real, vulnerable, donde uno observa al otro dormir y, en ese silencio, reconoce todo lo que no se atreve a decir en voz alta.
Hay algo profundamente personal en la forma en que nombras cada estado —sonríes, descansas, callas, esperas, te quedas— porque no describes acciones: describes lo que te pasa por dentro mientras observas. Esa mirada, tan atenta y tan frágil, es lo que mantiene al poema. No buscas dramatizar; buscas entender qué significa amar cuando el otro no responde, cuando el tiempo se detiene en un párpado cerrado.
Lo que más toca es ese gesto final: retirarte sin despertarla, como quien acepta que el amor también es aprender a irse despacio. Esa imagen revela una sensibilidad que no se impone, que no exige, que solo quiere guardar un último reflejo antes de cerrar la puerta. Es un acto pequeño, pero dice más que cualquier declaración.
Tu poema es íntimo porque no habla del amor ideal, sino del amor vivido: ese que a veces espera, a veces teme, a veces se queda mirando para no olvidar. Y tú lo dices con una honestidad que llega sin ruido.
Gracias por compartir.
DESDE LA ISLA DE MIS ABRAZOS, TE MANDO UNO, porque:
POETAS SOMOS...
Querida Lourdes,
Muchísimas gracias por tu comentario..
Y por ese abrazo que recibo con cariño..
Otro para ti de mi parte
Juan
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