Si dejo de respirar y mi pulso se apaga,
si el pensamiento se disuelve y mi mundo se desvanece,
si dejo de existir y quedo libre de toda presencia…
liberado de mí mismo, de todo lo que conocí, de aquello que me suma y me resta,
como lo que permanece invisible por no necesitar ser visto, y no tiene nombre porque no necesita palabras…
más allá del ruido cotidiano y del vacío que lo envuelve todo, dejadme, que como ola que rompe en la orilla...
volveré al lugar de donde vine, al que todo el mundo vuelve.
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Autor:
Jesús (Seudónimo) (
Online) - Publicado: 21 de mayo de 2026 a las 14:47
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 1

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