Jesús Ángel.

Como ola que rompe en la orilla.

 

 

Si dejo de respirar y mi pulso se apaga,

si el pensamiento se disuelve y mi mundo se desvanece,

si dejo de existir y quedo libre de toda presencia…

 

liberado de mí mismo, de todo lo que conocí, de aquello que me suma y me resta,

 

como lo que permanece invisible por no necesitar ser visto, y no tiene nombre porque no necesita palabras…

 

más allá del ruido cotidiano y del vacío que lo envuelve todo, dejadme, que como ola que rompe en la orilla...

 

volveré al lugar de donde vine, al que todo el mundo vuelve.