Tú no eres mi sangre, y lo sé…
porque no eres como yo, no
respiras de la misma forma
en que lo hago yo… pero,
¿acaso eso importa?
Prefiero destruirte con mis
propias manos, para que
ningún otro imbécil… tenga
el privilegio de dañarte, me
adelantaré a cualquier dolor…
yo te destruyó y te reconstruyó.
Me duele no conocer tus
aspiraciones… pero, conozco
lo que te aterra de mí, odias
tenerme en tu círculo familiar,
yo no escogí ser tu guardián.
Perdóname por fallarte,
es también mi primera vez,
cuidando a alguien que no sea mío,
¿Podemos aprender juntos?, te
puedo prometer que seguiré ahí.
-
Autor:
Princesa (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 21 de mayo de 2026 a las 12:49
- Categoría: familia
- Lecturas: 45
- Usuarios favoritos de este poema: Daniel Omar Cignacco, Poesía Herética, Henry Alejandro Morales, El Hombre de la Rosa, Sergio Alejandro Cortéz, Sheilo Sanz, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, JUSTO ALDÚ, Noa Subin, Mª Pilar Luna Calvo, Pedro Novoa Pavon Novoa, Ferran Sorel, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios1
Las hermosas palabras hacen geniales estrofas estimada Princesa
Saludos desde el Norte de España
El hombre de la Rosa
Para poder comentar y calificar este poema, debes estar registrad@. Regístrate aquí o si ya estás registrad@, logueate aquí.