Tú no eres mi sangre, y lo sé…
porque no eres como yo, no
respiras de la misma forma
en que lo hago yo… pero,
¿acaso eso importa?
Prefiero destruirte con mis
propias manos, para que
ningún otro imbécil… tenga
el privilegio de dañarte, me
adelantaré a cualquier dolor…
yo te destruyó y te reconstruyó.
Me duele no conocer tus
aspiraciones… pero, conozco
lo que te aterra de mí, odias
tenerme en tu círculo familiar,
yo no escogí ser tu guardián.
Perdóname por fallarte,
es también mi primera vez,
cuidando a alguien que no sea mío,
¿Podemos aprender juntos?, te
puedo prometer que seguiré ahí.