Levítico 19:33 »No te aproveches de los extranjeros que viven entre ustedes en la tierra. 34 Trátalos como a israelitas de nacimiento, y ámalos como a ti mismo. Recuerda que una vez fuiste extranjero cuando vivías en Egipto. Yo soy el Señor tu Dios.
Isaías 1:17 Aprendan a hacer el bien.
Busquen la justicia
y ayuden a los oprimidos.
Defiendan la causa de los huérfanos
y luchen por los derechos de las viudas.
Deuteronomio 10:18 Se asegura que los huérfanos y las viudas reciban justicia. Les demuestra amor a los extranjeros que viven en medio de ti y les da ropa y alimentos. 19 Así que tú también tienes que demostrar amor a los extranjeros porque tú mismo una vez fuiste extranjero en la tierra de Egipto.
Mi verdad ¿Cual verdad?, la que fue crucificada y resucitó, o la que cayó.
Estamos en un punto real, no vamos a hablar de ficción, solo de eso, el rayo que se suponía atravezaría la tierra en una nube
y cayó.
La verdad ya no puede contarnos nada en esta historia que relataré, porque esta no tiene la corona en este universo, nuestro universo, si es que hay otro más afortunado. Por eso se hablará sobre la mentira,
la que subió.
1 Capítulo: ¿Un simple niño?
Él era un niño despierto, juguetón, no obstante las golpizas de sus padres, sabía sonreír, jugaba a la pelota y le encantaban los insectos y las ranas, un simple niño.
Tuvieron que mudarse a casa de sus abuelos porque no alcanzaba para la mensualidad del alquiler, y al principio todo siguió igual, una armonía cotidiana que nunca más se recuperaría.
Pero un día algo raro aconteció en su vida de pronto, fue como una plaga repentina derramada por un mal agüero, el niño enfermó de una terrible tos atosigante que no le dejaba ni de día ni de noche.
Al principio era un malestar menor, pero después de más de dos meses sin que los doctores supieran qué pasaba, la preocupación comenzó a incrementarse, al igual la enfermedad. Recurrieron a remedios caseros, aceite de bacalao, romero, aceites en el pecho; hasta remedios naturales, pero nada frenaba el sufrimiento del pobre niño.
Pero el pequeño no perdía el semblante, juguetón irrumpía por toda la casa con su tos siguiéndole de cerca en cada esquina y habitación. Los padres que eran de doble ánimo esta vez convergieron, no soportaban ver a su niño así, verlo jugar a a las canicas mientras sus pulmones parecían colapsar, no poder usar la bicicleta y cada vez poder correr menos. Y fue entonces que una vecina que era de confianza para la familia les sugirió una solución.
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Autor:
Una Voz (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 23:16
- Comentario del autor sobre el poema: Continuaré desarrollando la historia.
- Categoría: Cuento
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: alicia perez hernandez, Osler Detourniel, Lualpri

Offline)
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