Estas palabras reclaman un norte
De mi mano zurda
—o quizá sorda—
amarillea el viento,
un fruto de palabras.
Y viaja suspendida
mi carne y su pasión.
El ojo pinta ahora
iridiscencias pasajeras;
el alma está cautiva,
soy presa de las sombras,
y una guitarra vieja
nos llora su canción.
La noche deja entonces cenizas
en mis párpados,
un temblor de campanas
debajo de la piel;
y un pájaro de niebla
golpea mis silencios
como quien busca a tientas
el nombre que se fue.
Mano zurda,
mano sorda,
hilo de tinta en la oscuridad;
nadie escucha el idioma
de mi rincón de soledad.
Tengo un sabor de soles
atorado en mi garganta,
y bebo con tu luna
las sombras de un adiós.
De mi mano zurda
caen alfabetos rotos,
pequeños animales
de tinta y soledad.
Nadie escucha el idioma
que pronuncian mis dedos
cuando la noche inclina
su lámpara de sal.
Mano zurda,
mano sorda,
hilo de tinta en la oscuridad;
nadie escucha el idioma
de mi rincón de soledad.
Ah, luna que proyectas
mis voces destempladas,
¿a dónde van tus sombras
si ya no somos dos?
Ah, luna de los náufragos,
de las cenizas lentas,
¿a dónde van tus fuegos
de luz amortajada?
Cruzan aves antiguas
el musgo de mi pecho;
trinos acompasados
deshojan la penumbra.
Y un bosque de rumores
alambiquea la noche
mientras mi sangre aprende
la lentitud del agua.
Ah, luna que enmudeces
un sino de palabras,
deja encendida al menos
la brasa de tu nombre.
¿A dónde va mi fuego
cuando aflora tu mañana?
...nadie escucha el idioma
de mi rincón de soledad.
Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos.
Comentarios2
Estimado poeta: Me ha encantado tu poema, por su intensidad y por la forma en que construyes esa sensación de soledad creativa, como si el lenguaje naciera desde un lugar casi inaccesible, íntimo y doliente. Las imágenes son muy potentes y evocadoras: “alfabetos rotos”, “pájaro de niebla”, “la noche inclina su lámpara de sal”… Hay una gran riqueza simbólica y una voz muy personal que sostiene todo el texto con fuerza. Gracias por compartir tanta emotividad y tanta belleza. Feliz día. Un abrazo.
Qué maravilla de melancólicos versos .Una balada triste pero muy hermosa. Un abrazo, Racsonando.
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