El gallo de oro.

Dayanara Montalván

El gallo de mi vecina acaba 

de poner un huevo de oro,

poco a poco comenzaron a 

tener fortuna y la gente se acercó 

a ella, la avaricia apenas aparecía.

 

Todos los días el gallo daba

muchos huevos de oro, pero la

dueña dejó de darle de comer,

porque para ella ese gallo solo

era su fábrica de dinero.

 

Se quedó sin fuerzas y sus

plumas caían sin colores, 

solo el cielo sabrá qué sufrimiento 

tuvo que pasar el gallo, qué 

mujer tan cruel se volvió su dueña.

 

Ella lo dejó en el pantano,

sin piedad, sin mirar atrás, 

quedo solo y sin vida, solo

por no ser útil según ella,

¿Ese era su fin? Creo que sí.

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Comentarios +

Comentarios2

  • Daniel Omar Cignacco

    El texto funciona como una fábula de tono crítico: a partir de una imagen absurda (“un gallo que pone huevos de oro”) se construye una alegoría sobre la avaricia y la deshumanización.

    La dueña representa la codicia extrema: al convertir al gallo en “máquina de dinero”, pierde toda empatía hasta destruirlo. El relato progresa hacia una denuncia moral clara: cuando algo o alguien deja de ser “útil”, es descartado.

    El final refuerza el impacto ético con una sensación de injusticia y abandono, dejando una pregunta implícita sobre la crueldad humana y sus límites.

  • Santiago Alboherna

    los gallos no ponen huevos



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