El gallo de mi vecina acaba
de poner un huevo de oro,
poco a poco comenzaron a
tener fortuna y la gente se acercó
a ella, la avaricia apenas aparecía.
Todos los días el gallo daba
muchos huevos de oro, pero la
dueña dejó de darle de comer,
porque para ella ese gallo solo
era su fábrica de dinero.
Se quedó sin fuerzas y sus
plumas caían sin colores,
solo el cielo sabrá qué sufrimiento
tuvo que pasar el gallo, qué
mujer tan cruel se volvió su dueña.
Ella lo dejó en el pantano,
sin piedad, sin mirar atrás,
quedo solo y sin vida, solo
por no ser útil según ella,
¿Ese era su fin? Creo que sí.
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Autor:
Princesa (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 10:56
- Categoría: Fábula
- Lecturas: 14
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Poesía Herética, Osler Detourniel, Mauro Enrique Lopez Z., Lualpri, El Hombre de la Rosa, alicia perez hernandez

Offline)
Comentarios2
El texto funciona como una fábula de tono crítico: a partir de una imagen absurda (“un gallo que pone huevos de oro”) se construye una alegoría sobre la avaricia y la deshumanización.
La dueña representa la codicia extrema: al convertir al gallo en “máquina de dinero”, pierde toda empatía hasta destruirlo. El relato progresa hacia una denuncia moral clara: cuando algo o alguien deja de ser “útil”, es descartado.
El final refuerza el impacto ético con una sensación de injusticia y abandono, dejando una pregunta implícita sobre la crueldad humana y sus límites.
los gallos no ponen huevos
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