He visto a serpientes mudar de piel,
pero jamás dejan de ser serpientes.
Caminé por lo áspero del monte;
la lluvia lo enverdeció,
pero nunca dejó de ser monte.
Sueño contigo a diario;
a veces te quedas,
y nos amamos,
pero no deja de ser pesadilla.
Hay cosas que no dejan de ser lo que son:
aunque cambien por fuera,
por dentro conservan su esencia.
La serpiente será serpiente,
el monte será monte,
y tú,
Un áspero recuerdo de piel.
Héctor Franco; Piel de Monte.
Comentarios2
Un gustazo leerte, poeta.
Shalom colega de la pluma
Este poema destaca por la solidez de su estructura simbólica y por la claridad filosófica con la que aborda la permanencia de la esencia humana. Las imágenes de la serpiente y el monte funcionan como metáforas contundentes: el cambio exterior jamás altera del todo la naturaleza profunda de las cosas. Esa idea, desarrollada con un lenguaje sobrio y preciso, desemboca en un giro emocional muy poderoso cuando el “tú” amado queda reducido a “un áspero recuerdo de piel”. El cierre es elegante, áspero y memorable, dejando una sensación de desengaño lúcido que le otorga gran fuerza poética al texto.
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