He visto a serpientes mudar de piel,
pero jamás dejan de ser serpientes.
Caminé por lo áspero del monte;
la lluvia lo enverdeció,
pero nunca dejó de ser monte.
Sueño contigo a diario;
a veces te quedas,
y nos amamos,
pero no deja de ser pesadilla.
Hay cosas que no dejan de ser lo que son:
aunque cambien por fuera,
por dentro conservan su esencia.
La serpiente será serpiente,
el monte será monte,
y tú,
Un áspero recuerdo de piel.
Héctor Franco; Piel de Monte.