🔔 RECREO 🔔

🌹 José Rafael Bautista Roque 🇲🇽

Sonido milagroso, pone aviso;

con ansias y contentos hacen plan;

sacian toda su hambre y luego se van,

pues en el patio, hacen caso omiso.

 

Corren y saltan, sin ningún permiso;

asustados, miran al pobre Juan;

y sin que se comieran ningún pan,

pasaron susto, ¡raspón!, fue conciso.

 

El tiempo avanza, pocos se lo esperan;

a paso doloroso y silencioso,

fúricos o tristes, no lo celebran.

 

El pasar del día se ha hecho tedioso;

el recreo termina, todos se quiebran;

¡din-don!, ¡oh, no!, pero ¡qué horroroso!

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Comentarios1

  • Daniel Omar Cignacco

    Este poema destaca por su hábil construcción sonora y narrativa, logrando transformar una escena cotidiana escolar en una experiencia casi teatral. El uso del soneto aporta orden y musicalidad, mientras que expresiones como “¡din-don!, ¡oh, no!” introducen un ritmo vivo y humorístico que conecta de inmediato con la memoria emocional del lector.

    La composición maneja muy bien el contraste entre la libertad efímera del recreo y el regreso inevitable a la rutina, convirtiendo el sonido del timbre en un símbolo del fin de la alegría momentánea. Además, hay un interesante equilibrio entre ligereza y reflexión: detrás de las carreras y el bullicio infantil aparece la percepción del tiempo como algo inevitable y hasta opresivo.

    El cierre es particularmente efectivo porque combina ironía, dramatismo cotidiano y musicalidad en un solo golpe expresivo. Un poema ingenioso, dinámico y con una sensibilidad muy humana hacia los pequeños rituales de la infancia.



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