Sonido milagroso, pone aviso;
con ansias y contentos hacen plan;
sacian toda su hambre y luego se van,
pues en el patio, hacen caso omiso.
Corren y saltan, sin ningún permiso;
asustados, miran al pobre Juan;
y sin que se comieran ningún pan,
pasaron susto, ¡raspón!, fue conciso.
El tiempo avanza, pocos se lo esperan;
a paso doloroso y silencioso,
fúricos o tristes, no lo celebran.
El pasar del día se ha hecho tedioso;
el recreo termina, todos se quiebran;
¡din-don!, ¡oh, no!, pero ¡qué horroroso!