BARRIO DE LA ESTACIÓN
Era un lujo disfrutar por entonces de aquel barrio
en plena estación de la primavera,
o puede que hubiera ya entrado el verano
un poco, con sus oleadas de fuertes aromas,
con la caricia violenta
del sol en la cara, con las matas gigantes
que desbordaban los muros
de los patios vecinos, con la presencia constante
del inicio del verano, con la hierba y el matorral
que se organizaban en pisos a partir del fondo
de un profundo brusco. El tren hacía oír su lamento
en horario establecido, y la música salía a borbotones
de un edificio, de una estancia en concreto,
y se expandía imperiosa y ufana, exuberante,
metafísica incluso, una vez y otra,
y otra, como si se adueñara
sin competencia del espacio.
Gaspar Jover Polo
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Autor:
gaspar jover polo (
Offline) - Publicado: 20 de mayo de 2026 a las 03:43
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 43
- Usuarios favoritos de este poema: Mauro Enrique Lopez Z., Antonio Pais, Daniel Omar Cignacco, Sheilo Sanz, Osler Detourniel, Maby De los Peña, El Hombre de la Rosa, Nelly Cevallos - Liora, Sergio Alejandro Cortéz
- En colecciones: Las ventajas de vivir en un pueblo.

Offline)
Comentarios1
Este poema sobresale por su extraordinaria capacidad evocadora. La descripción del “Barrio de la Estación” no se limita a reconstruir un paisaje físico, sino que convierte la memoria en una experiencia sensorial total, donde el calor, los perfumes, la vegetación y el sonido del tren forman una atmósfera viva y profundamente nostálgica.
La prosa poética fluye con naturalidad, acumulando imágenes que transmiten abundancia y expansión: “las matas enormes”, “la música salía a borbotones”, “se expandía imperiosa”. Esa intensidad descriptiva logra que el barrio adquiera una dimensión casi mítica, como si fuese un territorio suspendido entre el recuerdo y la emoción. Particularmente bello es el cierre, donde la música se vuelve “casi metafísica”, elevando una escena cotidiana hacia un plano espiritual y universal.
El poema posee además una sensibilidad cinematográfica: cada detalle parece moverse lentamente ante los ojos del lector, creando una sensación de tiempo detenido. Una pieza rica en imágenes, memoria y musicalidad interior.
Te aseguro, Daniel, que nunca me han hecho un comentario tan preciso y tan largo. Muchas gracias.
Siempre hay una primera vez poeta.
Casi vas más allá de lo que da de sí el poema.
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