Si ante el objeto trémulo vacila
mi pensamiento en sombras sumergido,
y huye el saber, en el error perdido,
cuando el tirano su poder afila;
si el libre ingenio el miedo descarrila
ante el edicto del rigor temido,
¿cómo mi verso alzarse habrá podido
contra la ley que la virtud aquila?
Y cual Faetón, que la alta esfera mide,
mi pluma asalta la injusticia fiera,
pues no hay castigo que su audacia impida;
que si el decreto la razón divide,
el canto vence a la ambición severa
cuando la libertad yace oprimida.
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Autor:
Javier Julián Enríquez (
Offline) - Publicado: 19 de mayo de 2026 a las 16:34
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 16
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, ElidethAbreu, Poesía Herética, Lualpri, Salvador Santoyo Sánchez, Mauro Enrique Lopez Z., Hernán J. Moreyra, Pedro Novoa Pavon Novoa, Jaime Correa, JUSTO ALDÚ

Offline)
Comentarios3
Querido Javier Julián,gracias por el tema y el valor de condenar una tiranía, que de por si se alimenta delos silencios y del miedo
Un fuerte abrazo.
que si el decreto la razón divide,
el canto vence a la ambición severa
cuando la libertad yace oprimida.
Los esclavos negros, al ver perdida su libertad, su único consuelo era cantar. Su canto era Libertad.
Saludos poeta amigo Javier Julián Enríquez
Javier Julián:
Saludos hasta Valencia. He leído tu soneto con verdadera atención y me ha parecido una composición muy sólida tanto en el plano formal como en el conceptual. Hay en el poema una reflexión seria sobre el conflicto entre el poder y la libertad del pensamiento, desarrollada con un lenguaje elevado y muy bien sostenido de principio a fin.
Muy acertada la manera en que introduces la tensión entre el miedo y la conciencia crítica. El poema avanza con coherencia hacia esa afirmación final donde el canto y la palabra terminan convirtiéndose en una forma de resistencia moral. Además, la referencia a Faetón aporta un matiz clásico muy interesante, porque conecta la audacia del poeta con el riesgo inevitable de desafiar aquello que pretende imponerse desde la autoridad.
También destaco el cuidado métrico y la musicalidad del soneto; se percibe oficio, lectura y dominio del tono grave que exige este tipo de composición. Has logrado que la idea conserve fuerza sin perder elegancia expresiva, algo que no siempre es fácil en una poesía de carácter reflexivo y filosófico.
Mi enhorabuena sincera por este excelente trabajo literario. Un fuerte abrazo.
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