Si ante el objeto trémulo vacila
mi pensamiento en sombras sumergido,
y huye el saber, en el error perdido,
cuando el tirano su poder afila;
si el libre ingenio el miedo descarrila
ante el edicto del rigor temido,
¿cómo mi verso alzarse habrá podido
contra la ley que la virtud aquila?
Y cual Faetón, que la alta esfera mide,
mi pluma asalta la injusticia fiera,
pues no hay castigo que su audacia impida;
que si el decreto la razón divide,
el canto vence a la ambición severa
cuando la libertad yace oprimida.