Largos caminos de las tinieblas
tarde quemada
en mis ojos ebrios.
Oh eclipse violento
luna arrinconada
en el parque
de los siete colores.Miro por el huecoblanco
del cielorraso de pájaros
al caballo de sangre
que brinca entre los muertos.
Un bosque de huesos petrificados
se levanta en el olvido
como un abismo
de fuego alucinado.
Y llevo la sangre entre las manos
y la furia de galope y ventarrón.
Oh luna astillada en la penúltima
avenida.
País herido
com0 una botella acribillada.
País de novias muertas
y crepúsculo y ceniza
país que duele hasta los labios.
Mis ojos lanzan fuego
a la oscura carretera del ocaso.
Curvatura peligrosa
caída fulminante
rompecabeza del primer teorema.
Oh caravanas rojas de la muchedumbre.
Tarde quemada
bajo las llantas
de los automóviles.
Tarde para estrellarse el alma.
Miro por el ojo extraviado de los
pájaros
al inquieto cazador
y no más un grito
dardos envenenados al recuerdo
proyectiles ebrios.El olvido es tan violento
como los tres ceros
decapitados en el fuego.
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Autor:
Bebe (Seudónimo) (
Offline) - Publicado: 19 de mayo de 2026 a las 01:32
- Categoría: Sin clasificar
- Lecturas: 8
- Usuarios favoritos de este poema: Antonio Pais, Mauro Enrique Lopez Z., Daniel Omar Cignacco

Offline)
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