Adolfo Marino Ponti

Y NO MÁS UN GRITO EN MIS OJOS EBRIOS

Largos caminos de las tinieblas

tarde quemada

en mis ojos ebrios.

Oh eclipse violento

luna arrinconada

en el parque

de los siete colores.Miro por el huecoblanco

del cielorraso de pájaros

al caballo de sangre

que brinca entre los muertos.

Un bosque de huesos petrificados

se levanta en el olvido

como un abismo

de fuego alucinado.

Y llevo la sangre entre las manos

y la furia de galope y ventarrón.

Oh luna astillada en la penúltima

avenida.

País herido

com0 una botella acribillada.

País de novias muertas

y crepúsculo y ceniza

país que duele hasta los labios.

Mis ojos lanzan fuego

a la oscura carretera del ocaso.

Curvatura peligrosa

caída fulminante

rompecabeza del primer teorema.

Oh caravanas rojas de la muchedumbre.

Tarde quemada

bajo las llantas

de los automóviles.

Tarde para estrellarse el alma.

Miro por el ojo extraviado de los

pájaros

al inquieto cazador

y no más un grito

dardos envenenados al recuerdo

proyectiles ebrios.El olvido es tan violento

como los tres ceros

decapitados en el fuego.